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Eli Bravo

Inspirulina: Nunca estás de vuelta en el mismo lugar

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Inspirulina | Foto: Archivo

¿Sientes que tropiezas una y otra vez con la misma piedra? Si observas bien, ni la piedra ni tú son los mismos cada vez que chocan | Ilustración: Alejandro Ovalles / jaoc28@yahoo.com

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Así como nadie se baña en el mismo río dos veces, cuando lidiamos con asuntos del pasado nunca estamos de vuelta en el mismo lugar. Bien sea en el amor, en el trabajo, la existencia o las finanzas, la verdad es que no hay círculo cerrado o perro que se muerda la cola. Lo que existe es una espiral (a veces ascendente, muchas otras en picada) girando en torno a esos asuntos o a esa persona. Sea hacia arriba o en sentido contrario, el hecho es que es algo que se mueve.

Lo que sucede es que no siempre percibimos el movimiento y nos tragamos la ilusión de volver exactamente al mismo lugar. Sin embargo, si llevas la vida con mínimas dosis de curiosidad, pasión y coherencia, llega el momento en que todo se revela. En otras palabras, si dedicas tiempo y energía a trabajar tu bienestar en el presente, no está lejos el futuro cuando te encuentres en otro lugar. Al contrario, si habitas tu cuerpo como si no tuvieras más remedio, tienes el entusiasmo de una figura de cera, la energía de una batería a punto de expirar y un nivel de conciencia equivalente al de un pisapapeles, bueno, el movimiento será leeeento hasta el punto de estancarte.

¿Sientes que tropiezas una y otra vez con la misma piedra? Si observas bien, ni la piedra ni tú son los mismos cada vez que chocan: el tiempo ha erosionado la roca (aunque no lo percibas) y, a la par, ese mismo tiempo te ha llenado de nuevas experiencias, aprendizajes y perspectivas. Menos mal que los años traen mucho más que arrugas, pues si estamos despiertos, con ganas de crecer y dispuestos a cambiar, cada vez que nos enfrentemos a las situaciones del pasado contamos con otra oportunidad de practicar la sabiduría adquirida. Queramos o no, en esta vida todos maduramos, así sea en la planta o en el suelo, como dice un amigo, y es esa madurez la que ofrece oportunidades de movernos hacia un lugar mejor.

Para que este movimiento se acelere hace falta que pongas de tu parte, que abras los ojos, te sacudas, o usando una imagen más poética, que muevas ese culo. La mejor manera de hacerlo es saliendo del camino y tomando la ruta, parafraseando a Gustavo Cerati. Esto significa salir de los patrones rutinarios y entrar en una actividad de mayor energía. En Argentina, ruta es sinónimo de vía rápida, así que cuando cambias la velocidad (o si prefieres, escribo tu vibración, ya que hablamos de energía) todo lo demás se transforma.

Para moverte más rápido, si de verdad quieres dejar de andar y andar para estar siempre (aparentemente) en el mismo lugar, entonces dedícate tiempo y esfuerzo. Explora, experimenta, conecta, indaga, conoce, equivócate, lánzate. Comprobarás que es cuestión de tiempo para no ver las cosas de la misma forma y disfrutar los cambios (a veces sutiles, a veces brutales) que surgen cuando decides vivir en sintonía con tu esencia.

Cuando vuelvas a darte otro golpe con las mismas piedras que hay en la ruta, como me sucede a menudo, en lugar de recitar la cartilla de lamentos y excusas muy bien aprendida, responderás con nuevas ideas y más energía. Comprobarás que tienes recursos internos más sólidos, mayor experticia, otra actitud.

Como verás, no te garantizo que basta con salir del viejo camino que vienes transitando durante años para alcanzar el nirvana en 24 horas por la autopista, pero la experiencia me ha mostrado que al menos te encontrarás en una mejor posición para lidiar con esos puntos conflictivos que reaparecen en el horizonte cada cierto tiempo... hasta que llegue el momento en que ya no serán parte de tu vida, y si asoman la cabeza, no les darás mayor importancia. Porque estarás en otro lugar.