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Eli Bravo

Inspirulina: El poder de las palabras en tu vida

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Prestarles atención a las palabras y las ideas que nos rodean abre las puertas a una conciencia más clara | Ilustración: Alejandro Ovalles

Prestarles atención a las palabras y las ideas que nos rodean abre las puertas a una conciencia más clara | Ilustración: Alejandro Ovalles

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Nunca subestimes el poder de las palabras, puesto que ellas son mucho más que sonidos. Las palabras que usamos y escuchamos moldean la mente para convertirse luego en pensamientos y acciones. Préstales atención porque el significado y la intención que exista detrás de ellas marcará tu experiencia de vida. Sumérgete en palabras cargadas de rencor y en poco tiempo estarás con el resentimiento hasta el cuello. Elige palabras amorosas y verás que todo fluye de manera más armónica.

¿Exagerado? Un reciente estudio en la Universidad de Stanford encontró que las personas expuestas a palabras usadas con frecuencia en el budismo como "despertar", "compasión" y "dharma" se mostraban más empáticas y conectadas con la gente. La razón tiene que ver con la forma como nuestra mente se deja influenciar en el subconsciente por las imágenes, palabras o ideas que percibe. Esto es lo que en psicología se llama priming, o preparación, un proceso mental que aprovechan, entre otros, los publicistas, predicadores y políticos.

El priming sería algo parecido a inducir o sugestionar un comportamiento, pues la mente, al ser expuesta a símbolos y estímulos específicos, reacciona de manera predecible. Solo piensa en todo lo que se dice en una campaña publicitaria, un templo religioso o un acto político. Allí realmente cada palabra cuenta.

El estudio de Stanford también encontró que las personas expuestas a ideas budistas solían ser más prosociales; esto quiere decir que mostraban pensamientos y sentimientos de responsabilidad por otros y se sentían más conectados con los demás, eran más tolerantes, empáticos y reconocían su interdependencia con el resto de la gente. Lo interesante es que esta actitud prosocial es más evidente en personas que habían obtenido altas calificaciones en pruebas de amplitud mental. Sin duda, la mente es como un paracaídas: funciona mejor cuando está abierta.

El budismo es una práctica que investiga el funcionamiento de la mente para crear una vida de paz y felicidad. Para eso otorga gran importancia a los pensamientos, las acciones y las palabras que utilizamos porque con ellos creamos nuestro mundo. También incluye la influencia de las palabras que nos rodean. A fin de cuentas, son parte del ecosistema en el que vivimos.

La esencia del budismo se encuentra en el Noble Camino, compuesto de ocho elementos. Uno de ellos es hablar correctamente, esto significa abstenerse de mentir, de usar palabras abusivas, de crear divisiones con nuestras frases y de hablar sin un sentido claro. Conociendo el poder de las palabras, la enseñanza budista invita a prestarles atención a las que empleamos y el efecto que causan en nosotros y los demás. Todo comienza por escucharnos con atención. Es un ejercicio interesante, pues si lo hacemos con honestidad, podemos descubrir que nuestras frases encierran ideas y creencias que posiblemente no sean las que decimos tener.

De igual modo, prestarles atención a las palabras y las ideas que nos rodean abre las puertas a una conciencia más clara. ¿Qué dicen, qué encierran, qué efecto causan en nosotros y en nuestro entorno? No son lo mismo palabras como batalla, encuentro, guerra y compasión. Cada una tiene su impacto en la mente y mientras más nos dejemos envolver por ellas, mayor será su efecto.

Fíjate muy bien en las palabras que entran y salen. Pueden ser un veneno o una dosis de luz. Pueden ser verdad o mentira. El trabajo de cada quien es reconocerlas tal y como son para luego elegir, a cada momento, con cuáles queremos crear nuestra experiencia de vida.