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Richard Blanco

Injusticia alevosa y premeditada

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Ser perseguido, imputado por delitos no cometidos y, lo peor de todo, llegar a una cárcel para estar detrás de las rejas se ha convertido en la violación más reiterativa de los derechos ciudadanos por parte del Estado venezolano, casos hay de sobra. Ya son centenares de hombres y mujeres a los cuales se les ha aplicado con la mayor rigurosidad la imputación de delitos que no han cometido o, por decir lo menos, que no han podido aportar elementos para que los mismos sean incriminados.

El 17 de abril de 2012, en Estados Unidos, es decir, “en el imperio”, el triste y recordado juez de cuello rojo venezolano, Eladio Aponte Aponte, al ser entrevistado por la televisora en Miami, SoiTV, expresó algunas opiniones que dejó atónito al mundo entero y especialmente a nuestros compatriotas. A continuación una de esas perlitas:

EA: “Yo recibía llamadas de personas influyentes para manipular algunos casos”. La verdad es que la delincuencia que opera en el Poder Judicial venezolano se puede demostrar con estas significativas declaraciones, pero eso no es todo, es importante saber quiénes eran esas personas influyentes que instruían a este servil del régimen. El señor Aponte se refiere a llamadas directas del expresidente Hugo Chávez, Luisa Estella Morales y Luisa Ortega Díaz, entre otros funcionarios de alto mando gubernamental.

Dice, por ejemplo, que recibió instrucciones para que un encapuchado declarara en contra del diputado Jóse Sánchez Montiel “Mazuco”, para acusarlo por delitos que no cometió, a cambio de la libertad de ese indigno quien fue presentado en los tribunales a dar su testimonio con un antifaz que le cubriera la cara ante el país por tan aberrante falacia.

EA: “Nos reuníamos los viernes en la Vicepresidencia de la República en la avenida Urdaneta, representantes del Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General de la República, Defensoría del Pueblo y organismos de seguridad del Estado para inventarles delitos a quienes delitos no habían cometido”; es decir, a quienes luchamos constantemente por la defensa de los valores y principios democráticos de la igualdad, el respeto a los derechos humanos y la dignidad del hombre; a la disidencia que, sin duda, constituyen factores que buscan tener una sociedad más justa para todos.

El pasado 4 de junio, la jueza Adriana López decidió, a las 3:00 am, colocarle punto final a la maratónica audiencia preliminar de Leopoldo López y los estudiantes Christian Holdack, Marco Coello, Damián Martín y Ángel González, a quienes devolvieron para que pasaran el resto de esa madrugada detrás de los barrotes de las cárceles y quién sabe cuánto tiempo más.

Estos venezolanos nunca debieron estar presos y estando en desacuerdo al no darle libertad plena, por lo menos les correspondía haberlos juzgados en libertad, tal como lo establece el ordenamiento jurídico vigente, en el caso de Leopoldo, tres discursos y algunos mensajes en la red social Twitter es lo que sustenta la argumentación del Ministerio Público. Lo ocurrido no es nuevo, cualquier venezolano que alce su voz por lo mal que funciona la conducción que se hace en este momento desde Miraflores puede ser injustamente encarcelado.

Lo que vivimos no se puede llamar democracia, debemos seguir adelante con la frente en alto, la lucha debe ser constante para lograr el objetivo, mientras algunos estén limitados de su libertad en las mazmorras del régimen, otros, con razón, asumiremos las banderas de la pronta y segura libertad para Venezuela.

Fuerza y ánimo para todos los presos y perseguidos políticos, serán reivindicados en su accionar aunque sea, por ahora, detrás de las rejas. El tiempo de Dios es perfecto y la justicia divina llega en el momento menos esperado.

 

*Diputado a la Asamblea Nacional.