• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Carlos Sánchez Berzain

¿Influirá el Mundial en las elecciones de Brasil?

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El fútbol como el más popular de los deportes en América Latina es un espacio de acción política en el que los diferentes gobiernos, oposiciones, líderes y actores políticos buscan los mejores beneficios que puedan conseguir. El fútbol es hoy parte de la política. En Brasil la situación es peculiar, ya que desde la Constituyente de 1988 las elecciones presidenciales coinciden con los campeonatos mundiales de fútbol, lo que sumado a la popularidad de este deporte y las cinco veces que Brasil ha sido campeón del mundo, puede otorgar importancia política al Mundial 2014 en las elecciones que se celebran el 5 de octubre, aunque el mundo político brasileño se esfuerza en negarlo. 

En este contexto, siendo Brasil sede del Mundial de Fútbol 2014, la presidenta y candidata presidencial Dilma Rousseff hizo de la Copa Mundial parte de su campaña por la reelección. La campaña electoral se inició oficialmente el 5 de julio en pleno campeonato mundial y sólo tres días más tarde, el 8 de julio, se produjo la goleada de Alemania a Brasil por 7 a 1, que ha sido calificada por la prensa como “humillación histórica”. 

Brasil fue escenario de multitudinarias protestas sociales antes de la inauguración del Mundial, con muchas críticas, sobre todo por el gasto de 11.000 millones de dólares del erario nacional en la organización de la copa, en lugar de invertirlos en programas sociales, de salud y educación. El perfil de la presidenta en la inauguración del evento mundial fue muy discreto, pero no pudo evitar que la abuchearan. El expresidente Ignacio Lula da Silva -promotor de la reelección de Dilma- declaró el 4 de julio que había “un tiempo para el fútbol y otro para las protestas”, agregando que no creía que el Mundial influyera en las elecciones porque antes no había sucedido. Pero luego del 7 a 1 hubo múltiples hechos de violencia. 

Analistas políticos y sociólogos brasileros opinan en sentido de que el impacto del campeonato mundial en la elección puede ser muy reducido y que el principal factor que influirá en los votantes será “la economía”. La situación económica del ciudadano no es muy alentadora. El Banco Central del Brasil estima de acuerdo con datos del mercado, que la economía de Brasil crecerá este año solamente 1% y que la inflación ya sobrepasó en seis meses el nivel de 6,5% que el Gobierno había previsto para 12 meses. La percepción en el pueblo no es mejor que la de los datos. 

El gobierno brasileño, a través del ministro jefe de la Presidencia, declaró que el resultado electoral de octubre no será influido por la derrota del 8 de julio y optó por reivindicar que “la infraestructura para el Mundial funcionó perfectamente”. El ministro consideró que pasado el evento mundial el ambiente será otro y que “ahora es el momento del sufrimiento, pero en agosto se dará vuelta la página”. 

El principal candidato de la oposición, Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y el socialista Eduardo Campos, que va en tercer lugar en las encuestas, no dieron su opinión sobre la influencia electoral de la derrota en el fútbol. El coordinador de campaña de Neves declaró que no creía que esta derrota tenga efectos políticos, pero -luego de hacer consideraciones sobre el estado de la economía- afirmó que “estábamos viviendo un sueño y despertaremos en una pesadilla”. La acción política en cuanto al resultado futbolístico es inevitable y resulta evidente. 

Si la inesperada derrota de la selección brasileña de fútbol influye en las elecciones presidenciales de ese país está por verse y es motivo de estudio. Desde fuera parece evidente que ya marca influencia y que el alcance de ésta se determinará por la operación estratégica de las campañas. Aunque los candidatos en Brasil insisten en negar los efectos políticos del partido entre Alemania y Brasil, luego del resultado, Dilma Rousseff ha relanzado su campaña electoral con el mensaje “Brasil, levántate y sacude el polvo”.