• Caracas (Venezuela)

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Pablo Pérez

Inflación desbordada

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El deterioro de la economía venezolana es acelerado y muy preocupante. Los pocos indicadores públicos que son difundidos a la opinión pública demuestran no solo cómo el país está al borde de una recesión, sino cómo los venezolanos están haciendo esfuerzos enormes para sobrevivir.

Uno de los indicadores que más esconde el gobierno es la inflación. De hecho, la inflación del mes de abril 2014, que debieron informarla antes de los 10 primeros días de mayo, aun entrado el mes de junio se desconoce oficialmente. El Banco Central de Venezuela, violando la ley, juega a esconder la realidad inflacionaria del país.

Si para marzo el BCV anunció que la inflación había sido de 4,1%, los expertos calculan que en abril debió cerrar en 5,7% como mínimo, si tomamos en cuenta la escalada de los precios fijados por el gobierno, porque si partimos del precio real al que deben comprar la mayoría de los venezolanos, las cifras suben a niveles prohibitivos.

Si el ritmo de los precios y del deterioro del país se mantiene, los economistas coinciden en que la inflación cerrará en más de 70% oficialmente, claro está si el gobierno “autoriza” al Banco Central de Venezuela a cumplir con su obligación legal de informar esos indicadores al país.

La inflación este año superará largamente el índice nacional de precios al consumidor de 2013, que cerró oficialmente en 56,20%, aunque los especialistas calculan que superó ampliamente 60%. Lo que estamos viviendo este año no tiene punto de comparación con ninguna experiencia anterior.

Venezuela es el bochorno mundial en la lucha contra la inflación. En América Latina ostentamos un nada halagador primer lugar, tomando como referencia la inflación de 2013, y quien nos sigue más cerca es Argentina con 28,38% de inflación durante el año.

Y si seguimos revisando esos índices inflacionarios de los países latinoamericanos, nos encontramos que uno de los socios favoritos de Venezuela, como es Ecuador, apenas tuvo una inflación el año pasado de 2,70%. ¿Qué está haciendo mal el gobierno en Venezuela? ¿Qué hacen bien en otros países para controlar este fenómeno?

Si dejamos a un lado las frías cifras que emanan de los análisis de los economistas y nos vamos a la dura realidad que vivimos los venezolanos, tendremos una dimensión mucho más real de la tragedia. A la mayoría de los venezolanos no les alcanzan sus ingresos.

Cada vez que usted va a comprar alimentos o cualquier otra cosa que necesite, siente cómo sus pocos ingresos se esfuman. De nada sirven los ajustes del salario mínimo de 30%, si la inflación supera ampliamente 50%. Y esa inflación se amplía cuando interviene el factor “escasez” en el escenario. Ante esa encrucijada se han incrementado los niveles de endeudamiento personal de los ciudadanos para cubrir el déficit.

El producto más caro es el que no se consigue en el mercado formal, porque en el informal su precio se multiplica. Según el propio BCV en el mes de marzo la escasez se ubicó en 30%, lo que necesariamente en un gobierno serio ya hubiera encendido las alarmas.

Esos niveles de escasez seguramente han sido más altos en mayo y serán mucho más altos en junio. Y frente a todo ese panorama desolador, lo único que atina a decir el gobierno es que el modelo es un éxito y que hoy los venezolanos tenemos patria. Son malos hasta para disfrazar sus debilidades.

Sin duda que el modelo socialista basado en un Estado interventor, perseguidor y castigador en Venezuela fracasó. Por donde se le mire estamos ante una tragedia nacional. Y lo peor es que el gobierno carece de las ideas y la sinceridad para enfrentar lo que ocurre.

Se rumora que pretenden contratar a un economista brasileño recomendado por Lula para enderezar los entuertos. ¿Tendrán esa muestra de responsabilidad? ¿Los radicales permitirán un viraje? Nos acercamos a una peligrosa debacle. Ojala me equivoque.

 

@PabloPerezOf