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Nicolás Bianco

Ignominia y traición

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Son las 10:00 pm del jueves 27 de febrero de 2014. Casi toda Venezuela, democrática por indiscutible mayoría, persiste en su lucha por vencer la actual dictadura militar. La edición de hoy de nuestro El Nacional “en resistencia” recuerda que hace 25 años se produjo una jornada que plenó de tragedia Caracas.

Una significativa parte de los venezolanos venía de sufrir la mediocre y corrupta gestión de dos períodos presidenciales consecutivos. A los años ochenta del siglo XX se le conoció como la década negra. La letal sinergia conspirativa entre la ignominia y la traición promovió el estallido de una sociedad civil que buscaba calidad de vida y redención. El tercer periodo presidencial producto de la voluntad popular en elecciones libres tenía apenas unas muy pocas semanas de haberse iniciado.

La lucha y resistencia de hoy tiene un significado muy diferente. Finalmente, se ha entendido que el proceso dictatorial que se inicia con Chávez Frías en 1999 y trata de prolongarse con Maduro Moros es producto de la estrategia que entre los planificadores de las corporaciones transnacionales ilícitas se conoce como “mimetizar la democracia”.

Este proceso consiste en apoderarse y mantener las estructuras del Estado, emplear mamparas doctrinarias que en el caso venezolano ha sido “el socialismo” y diseñar y ejecutar elecciones tras elecciones, todas fraudulentas. Desde las “firmas planas, el revocatorio y los circuitos” hasta adulterar los resultados de las presidenciales del 14 de abril, reteniendo la Presidencia de la República con un ocupante del poder ilegítimo a no dudar y la decisión de acabar con lo que pueda quedar de expresión de libertad, democracia y Estado de Derecho después de 15 años de secuestro de las instituciones nacionales.

Sin embargo, entre algunos costosos errores cometidos y en medio de un incesante y voraz saqueo y enriquecimiento ilícito, resaltan dos de esos errores que han golpeado la ruindad de esta dictadura. El haber subestimado que hasta el más humilde de los venezolanos posee genes de libertad y nobleza, y el segundo, el haber causado un vasto y profundo sufrimiento social y económico que nueve de cada diez venezolanos padecen, si es que sobreviven al acecho mortal del componente oficialista de la Guardia Nacional y de la cúpula de las FANB, los espías castristas y de otros orígenes, los colectivos de la muerte y la poderosa presencia del crimen organizado en Venezuela.

En el contexto de una nueva jornada de resistencia heroica, severamente desigual, que da inicio este 12 de febrero, con nuestros valerosos estudiantes universitarios a la cabeza, la sociedad civil avanza hacia la libertad. Además, los venezolanos en el exterior han participado activamente liderando el esfuerzo de ganar voluntades internacionales que cada día aumentan, en firme defensa de la Venezuela democrática.

Estamos de luto, el dolor y la indignación fijos en nuestros corazones ante tanta ignominia y traición, pero estamos de pie. Muertos, detenidos, torturados, desaparecidos, reseñados, en un punto de inflexión Maduro Moros que es irreversible. No hay Carnaval posible. Lea bien o que se lo lean. Tampoco hay trueque posible. Ya se lo dijeron en su cara tanto Mendoza de la Polar como Roig de Fedecámaras.

Desde la valiente San Cristóbal a los Altos Mirandinos, desde Tinaquillo a Barcelona, en Puerto Ordaz o en El Rosal de Caracas, nuestras mujeres ayer en Montalbán y otras ciudades, las universidades autónomas y privadas, la gente de la tercera edad, los presos políticos, en fin, seguiremos unidos y no descansaremos ni un minuto hasta que recuperemos nuestro país, su libertad y su soberanía.