• Caracas (Venezuela)

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Valentín Arenas

Horizontes, democracia y militares

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La democracia es el sistema político en el que el pueblo es reconocido como soberano, pues la mayoría decide las políticas que deben seguir los gobernantes que él ha elegido. Respetar la voluntad popular y ejercer el poder político conforme a ella es lo que define un gobierno democrático, no por la propaganda sino por las políticas de beneficio colectivo que el gobernante diseñe y después haga cumplir.

Antes del 6 de diciembre los venezolanos todos, civiles y militares, no tenían cómo medir el apoyo popular real porque las mentiras del oficialismo, difundidas a través de las cadenas de radio y televisión como “verdad oficial”, causaron una confusión enorme sobre si el pueblo venezolano apoyaba al gobierno o era de la oposición. Contribuyó mucho a esta confusión el carisma indudable que tenía Chávez y no heredó Maduro, el colombiano venezolano, que cada día tiene menor popularidad. Pero después del 6-D la duda terminó. El pueblo venezolano, que es el soberano, despejó toda duda posible sobre el rechazo al régimen cuando eligió una nueva Asamblea con una mayoría calificada opositora. Paliza, para expresarlo mejor. Ese día el soberano expresó su voluntad de una manera contundente, según las cifras. Este pueblo ya no está con la revuelta sino que apoya, con una mayoría calificada, a los partidos políticos de la oposición. Se cansó de las medidas y cuentos en las cadenas para hacerle creer al pueblo que se construía una Venezuela mejor, cuando estábamos viviendo en una Venezuela destruida y mucho peor que nos dejaron en herencia para que la oposición democrática la reconstruya.

Comprobado el fraude del cual Venezuela ha sido víctima quienes nacieron en esta tierra, cuna del Libertador, y quienes la han hecho su patria adoptiva, sean civiles o militares, están obligados a respaldar a ese pueblo que el 6 de diciembre expresó con elocuencia que quiere vivir en democracia y no en una autocracia o dictadura que es el gobierno de uno solo. El ser venezolano obliga, después de 17 años de autocracia, a tomar partido y a definirse, venezolanos civiles o venezolanos  militares, como defensores del sistema democrático de gobierno que por haberlo vivido durante cuatro décadas crearon una cultura democrática en el pueblo que el soberano se niega a traicionar. Se trata de un sistema político en el que la libertad y los derechos humanos son respetados por las autoridades conscientes de que los políticos están al servicio de la persona, del ciudadano, y no al servicio de quien transitoriamente ejerce el poder, que es un cargo para servir a los demás y no para servirse de él. Venezuela está en el momento propicio para tomar una decisión. Como venezolanos, después del 6 de diciembre, tenemos que luchar por la Venezuela que queremos tener. Regresar a la democracia o vivir sometidos ante las órdenes emitidas por un dictador. La decisión de los nacidos en esta tierra debe tomarse, bien se trate de civiles o de militares, pues basta que sean nacidos en el país. Dilatar definirse es no amar a Venezuela, la patria de todos, para conservar beneficios que son transitorios pues cualquier día terminan. Por eso la decisión patriótica hay que tomarla ya para salir de este desastre cuanto antes. Civiles y militares con Venezuela.

alenri@gmail.com