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Eduardo Semtei

Historia del comunicador de la Billega

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Por mucho tiempo conociose el comunicador de la Billega, con vistoso atuendo y penoso prontuario, oriundo de la comarca Delvalle, como personaje rubicundo y serioso que apareciese de figura templaria. Bastó que la reina y primera combatiente de Ladronzuela le guiñase un ojo y cobrara sus primeros diezmos y comisiones, para que el comunicador de la Billega se convirtiera en un desalmado ser de fauces halitosas y mente retorcida. Hasta quienes tenían la misión de alimentar su insaciable sed por la mentira y la manipulación mostraban rasgos de repulsión hacia el señalado. No pocas veces sufrieron de náuseas. Sus hermanos de vientre escondíanse el lugares remotos para no encontrarse con ese hijo del mal, so pena de sufrir ellos mismos mordidas secas, infecciosas y calientes.

El comunicador de la Billega inspirose en el sabio del reinado de Rheydt, el príncipe Goebbels y el reconocido santo Rasputín. En su obra máxima, el comunicador, quien fuese precisamente honrado por el príncipe heredero del bigote turbio, como el gran hacedor de la infamia y primer esquizofrénico de los enchufadizos, hizo composiciones embusteriles contra Arturo el Kadonski, pintándolo de hijo de Hitler y creador de los vientos del odio.

Mostró el orate, en largas y encadenadas disertaciones, retratos inventados y testigos falserones. Todo se derrumbó dentro de él. Dentro de él. Hasta su aliento le sabe a hiel. Le sabe a hiel. No habían transcurrido ni 12 nanosegundos cuando apareciose la Defensorte/ Defengote con las mismísimas pinturas. Lo maravilloso del caso es que siendo el Chiflado y la Defengote de cantones distintos, su lenguaje, expresión y pinturas eran exactamente iguales. Y dijo la Defengote: Arturo el Kadonski destruyó con rayos y centellas el cuartel dinástico inmortal (CDI) de la tierra prometida, Sabah Nnetta, y fueron nuestros ejércitos reconstructivoslos que en 3 horas 45 minutos y 19 segundos lo reconstruyeron, valiéndose para ello de la experiencia velocista reconstructiva aprendida en el castillo de la Torre Este del Centro Parqueal. Oh, Alá. Sólo tú eres vencedor.

Mientras tanto en el cantón de los Malt Ahndros nacionales Pedro el Gran Carroña, hacíase de las suyas. Perseguía con una jauría de perros rabiosos y enloquecidos a Jenri el Laranzote por una parte, y por la otra quemaba en una gran hoguera todas las actas y documentos relacionados con los servicios cantinéricos, en donde su bolsillo hinchose de metálico, y que fueron la causa de su expulsión del reino de los Verdes y Soldados, quería ocultar sus fechorías. Si llegase a devolver las riquezas habidas por el consejo de Alí Babá y sus 40 ministeriables, Arturo el Kadonski le prometió amnistía y conversación. Así marchaba Ladronzuela.

Como a tres cuadras de aquella esquina van esas cuatro infantas, recorriendo las cajas electivóricas por quinta vez, y en una Sala Totalizante entran y se dan un trago para olvidar que los números están malos y no hay cuadernos votáricos para entregar. Oh, Dios, qué confusión. Sólo Alá es vencedor.

El mago Confucio seguía confundiendo a las gentes que se agrupaban y desagrupaban en cuestión de minutos. Y mientras más noches y lunas y soles pasaban en Ladronzuela, la fiesta del Demonio tomaba cauces cada vez más violentos. Unos pedían cárcel para Arturo el Kadonski. Más allá, encierro. Linda Blair, salida de la misma pantalla de El exorcista adornada con escenas de Poltergeist, mandole un traje a rayas a Arturo el Kadonski, y reservación especial en el mismo cuarto donde por años vivió Rapunzel, con igual tratamiento, no de cortarle su trenzas de oro, sino los pelos y cabellos que solía portar Arturo en su cabeza. To be continued.