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César Tinoco

Heurística fatal

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Los aportes de Pdvsa al desarrollo social durante 2011, 2012 y 2013 y en millones de dólares fueron de 30.079, 17.336 y 13.023 respectivamente. El precio promedio del barril de crudo venezolano se ubicó en esos 3 años en 101, 103 y 98 dólares por barril, también respectivamente.

De acuerdo con las cifras de Menpet y para lo que va de 2014 hasta el 05/diciembre, el precio promedio se ubica en 91 dólares/barril. Asumiendo para 2014 el efecto combinado de  menores ingresos y mayores costos y gastos en el estado de resultados de Pdvsa por mayor inflación y ninguna venta importante de activo, el aporte al desarrollo social podría estar rondando para este año que finaliza en los 9.000 millones de dólares, menos de un tercio de lo invertido en 2011, año previo a las elecciones presidenciales de 2012.

La anterior disminución de aportes al desarrollo social tiene lugar en un marco de fuerte destrucción del valor del bolívar con plena cooperación del Banco Central de Venezuela y también en el marco de una fuerte caída en la popularidad de Maduro con una evaluación negativa de su gestión. De acuerdo con Keller y Asociados, su popularidad pasó de 53% el primer trimestre de 2013, a 33% el tercer trimestre de 2014. De acuerdo con Datanalisis, la evaluación negativa de la gestión de Maduro pasó de 34,3% en abril/2013, a 67,5% en septiembre/2014. Como si fuera poco, al inicio del gobierno de Maduro, 48% opinaba que la situación del país era negativa, mientras que para septiembre/2014 quienes piensan así aumentaron hasta 81,6%.

Hay quienes argumentan por allí que el gobierno saldrá airoso de la crisis, ello en virtud de que anteriormente ha transitado un escenario similar; sin embargo, lo anterior no es cierto. Si bien en octubre/2008 el precio del crudo venezolano bajó hasta los 61 dólares/barril, en ese entonces estaba Chávez en el poder y la situación del país era considerada como mala por 50% de la población. Compare el lector al mismo precio del petróleo, a Maduro con Chávez pero con la situación considerada como mala por 81,6% en lugar de 50% de la población.

Desde la perspectiva político-clientelar, a los trabajadores y a los tenedores de activos fijos en el país con crisis política y económica, les disgustan las medidas de solución ortodoxas: disciplina macroeconómica, sacrificios financieros a corto plazo, recortes fiscales y cuenta de capital abierta, entre otras. Por  tal razón, no es descabellado pensar que el gobierno seguirá tomando decisiones alineadas con las preferencias de ajuste de este, su mayor grupo de votantes que lo llevaron, y lo han mantenido, hasta los momentos en el poder.

El gobierno evita, ya descaradamente, dos cosas. Una es tomar decisiones que rompan la coalición con su mayor grupo de votantes y por eso Maduro no solamente se fusiló la “Ley de Misiones” de Primero Justicia sino que cada vez que puede afirma y reafirma que “la caída del ingreso petrolero no afectará las inversiones sociales” y promete, actuando sobre las expectativas  de tal grupo para colocarlas en el futuro, que “2015 va a ser un año donde se va a consolidar la estrategia social, de derechos sociales y de misiones...”.

La otra cosa que evita el gobierno, señalando así lo que más teme, es que la oposición pueda capitalizar rompiendo tal coalición. Para ello es que se ha inventado la tesis de la guerra económica y del magnicidio con el pequeño detalle de que para poder hacerlas creíbles, tiene que violar –en forma harto visible y llamativa– una y otra vez la misma Constitución que una vez impuso y aprobó.

La buena noticia es que a juzgar por las encuestas, la mencionada coalición se rompió. La mala es que la oposición aún no la capitaliza. En el ínterin y atrapado en su propia circunstancia, el gobierno prosigue en su heurística fatal de radicalización depreciada, con rumbo a las elecciones parlamentarias mientras apuesta por una reversión a corto plazo en los precios del crudo.

c.e.tinoco.g@gmail.com