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Pedro Conde Regardiz

Hechos que a hechos llegan

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Cosas que a cosas llegan, decía Cervantes. Aquí son hechos, como “todo el peso” de la ley. ¿De qué ley? De la del chavismo, terrorismo de Estado, por supuesto. Mala ley y peor su aplicación, como en el caso de la valiente diputada María Machado, a quien, por lo demás, la  Mesa de la Unidad no incluye en la agenda del presunto diálogo para que se restablezca su investidura. Pero no, más bien conviene dejarla así, equivocándose al pensar que eliminan una contendora con garra y fuste. Politiquería, mezquindad. En este hecho y en otros se reúnen los que originaron, por su pésima gestión gubernamental, a Chávez como fenómeno político, con el chavismo heredado, tal como anotaba Lope de Vega: el fruto sabe a sus raíces. Pues, casi son los mismos si se considera que ambos son corruptos y comenzaron la destrucción de Venezuela en diferentes etapas de la historia. Los dos le han aplicado “el peso la ley” a María. Ley a la que llamó un poeta catalán: común cobardía. Una imposición de la fuerza por el terror estatal con la muleta de la MUD. Una impostura.

La Guardia Nacional no reprime sino que protege al ciudadano, dijo Rodríguez Torres en mala hora. Tampoco hay ocupación militar de San Cristóbal, más bien la policía defiende a los ciudadanos, pero no hay ocupación policíaca que no proceda de una preocupación militar que la justifique y la sustente: que no tenga en ella su raíz. Fruto y semilla de terror.

Cuando murió Chávez una amiga me preguntó: ¿Qué pasará ahora? A la cual respondí con otra pregunta: ¿Quién crees tú que tiene las armas, los tanques? Ahora estamos viendo aquellos tanques militares metamorfosearse en tanquetas policíacas, de la Guardia Nacional, en “ballenas”, la última tecnología de equipos de represión de protestas, manifestaciones. Estamos viendo cómo ocupan las calles de San Cristóbal, Barquisimeto, Maracaibo, Valencia, Chacao, Altamira, El Cafetal, proveídos con “gas del bueno” para hacer sentir el “peso de la mala ley”, la chavista, por lo cual ahora “premiarán” semejante arrojo por las mismas razones que cuando triunfan en el boliche o en campeonatos de dominó. Y viendo estas tanquetas, importadas naturalmente, nos parece ver abrirse ante nuestros ojos el abismo de un aterrador vacío de una auténtica oposición por donde atraviesa el canto del chaure, ave de mal agüero, dicen en Maturín, de la destrucción nacional.

No se puede exterminar a un pueblo cuando sus hombres y mujeres mueren por él. Luchan y mueren. Porque luchan, pelean, de verdad, por su verdad. Un resistente es todo lo contrario de un terrorista. Es el ejemplo del movimiento estudiantil, cuyas armas son los libros, sueños, pesadillas, frustraciones, al caminar por el país de las reservas petroleras más fabulosas del mundo y como contraste cunde la pobreza, el cinismo de una pretendida revolución como pretexto para acumular riquezas mal habidas. Una desilusión.

El perro policía llamado así porque se le adiestra y alecciona para serlo: como a los loros y guacamayas para que hablen un lenguaje que no es el suyo. El perro amaestrado para policía no sabe lo que hace, como tampoco el loro parlanchín sabe lo que dice. Pienso que si el perro supiera lo que hace, no lo haría. Esto es lo que mortifica, pensar si los policías y guardias nacionales saben lo que hacen. Si el Ejército, la Aviación, la Marina se percatan de lo que sucede. ¿Saben ellos cuáles intereses están defendiendo? ¿Los del pueblo venezolano o los de una camarilla despiadadamente corrupta? ¿Los de Venezuela o los de Cuba que ha colocado una fuerza invasora en todas las instituciones del Estado? Para colmo ahora se iza una bandera cubana en muchos ámbitos de la patria. ¿Los de Brasil que ha desplazado a las competentes compañías de ingeniería venezolanas, a ingenieros, trabajadores, productores agropecuarios? ¿Los de la ambiciosa China en la guerra por los recursos del planeta? ¿Comprenden que para el gobierno Venezuela está en minusvalía?

psconderegardiz@gmail.com