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Jair de Freitas

Hecho en zoocialismo

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Comenzó el lento proceso de salida del trance deportivo. Atrás quedaron las jugadas, resultados, estadísticas de posesión de balón, goles y récords. Durante el Mundial de Fútbol, el desmoronamiento de nuestro país no se detuvo y muestra de ello son los titulares de prensa que reflejaron continuos homicidios cometidos con total impunidad, denuncias respecto de carencias de servicios públicos de agua, gas, electricidad, salud (entre muchos otros) y una parálisis económica que se retrata con la siempre sonriente y desatada inflación.

En el entorno laboral, las protestas en empresas del Estado abundan. Verbigracia, los trabajadores de la Central Azucarera Ezequiel Zamora en Barinas que reclaman el retraso de dos meses en la acreditación de su beneficio de alimentación, así como también de un mes del pago de salario (situación que afecta a 750 personas). Al mismo tiempo, el portal web de noticias laborales Notilab destaca que esta semana los trabajadores de Sidor continuaron acciones de protesta ante la demora injustificada en la aprobación de las cláusulas pendientes de un proyecto de Convención Colectiva cuya discusión ha violado todos los lapsos establecidos en la Ley Orgánica del Trabajo vigente y derogada.

Por su parte, los trabajadores de Corpoelec también exteriorizaron el conflicto laboral no solo por la insuficiencia salarial derivada del contexto inflacionario, sino además para exigir la discusión de nuevas condiciones de trabajo asociadas a la seguridad industrial, tema sobre el cual el régimen ha mostrado excesiva debilidad. Por ejemplo, recientemente se produjo la muerte de otro trabajador en Amuay debido al incumplimiento de las normas de seguridad y salud laboral, esto es, la misma razón que devino en la tragedia del año 2012 y que dejó tatuada en nuestra memoria la insensible frase de consuelo pronunciada por el finado presidente según la cual “la función debe continuar” (aunque yo creo que debió decir exactamente lo contrario).

En la misma sintonía se encuentra el sector privado cuya caída de ventas causa estragos insostenibles. Tal es el caso del sector automotriz, donde la disminución en la comercialización de vehículos alcanza 80%, situación que, según declaraciones recogidas por la prensa local y nacional, coloca en riesgo cerca de 1.500 puestos de trabajo. En similar circunstancia se encuentran aerolíneas y agencias de viaje, pues, ante la inminente reducción en la frecuencia de vuelos internacionales derivadas del contexto económico y los problemas del régimen cambiario, obtienen pérdidas económicas en pleno inicio de la temporada vacacional.

Mientras las cifras oficiales reflejan una inflación anualizada por encima de 62%, el Cenda señala que el salario mínimo solo permite comprar 52% de la canasta básica alimentaria, todo lo cual tiene su epicentro en el estrepitoso fracaso del modelo económico, así como también de la política laboral. La respuesta del régimen es una “revolución fiscal” acompañada de “más ofensiva social”, es decir, la imposición de mayores cargas al carruaje empresarial.

Por alguna extraña razón, la mala mezcla de tiranía con fórmulas agresivas de recaudación de impuestos me recuerdan la historia de Robin Hood, cuando la opresión y fabricación de miseria estaba a la cabeza del príncipe Juan, personaje que en la versión animada de Disney es interpretado por un león (rey de los animales) y por lo que resulta coherente tomar en cuenta el prefijo “zoo” de origen griego que indica “animal” para poder decir que los logros descritos en el presente artículo, no son del socialismo sino que fueron hechos en zoocialismo.

 

@jair_defreitas