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Héctor Cruces

Gordito no es lo mismo que sanito

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La buena nutrición juega un papel importante en la vida de las personas sin importar el grupo etario al que pertenezcan, por tanto en el caso de los niños es necesario que los padres sean garantes de promover y vigilar hábitos y conductas saludables que incluyan una dieta balanceada, sobre todo durante la temporada vacacional.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud actualmente hay 40 millones de niños en el mundo considerados obesos, 30 millones de los cuales viven en países pobres y en desarrollo. En nuestro país el instituto Nacional de Nutrición estima que “por cada diez niños, tres son obesos”, eso indica que en el futuro nuestra sociedad será obesa. La obesidad infantil es un problema enorme, es un gran reto para la salud pública, si logramos controlarla, en el futuro no sólo tendremos menos adultos obesos o gordos sino que tendremos muchos menos problemas de enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión arterial.

“Robusto, gordito no es lo mismo que sanito

Se debe trabajar en función de erradicar aquella errónea percepción de “que bello (a) está, gordito (a) mira sus cachetitos”. Existe evidencia de que un niño obeso no es sinónimo de sano, el sobrepeso en edad temprana no es más que el inicio de una serie de complicaciones importantes para su salud, que se irán incrementando hasta llegar a la edad adulta

El periodo vacacional puede ser el inicio a la instauración de hábitos poco saludables. Usualmente las vacaciones suelen asociarse con dormir a altas horas de la noche por ver la tele, navegar en redes sociales, u optar por pasar largas horas frente a una consola de videojuegos. Este mal hábito conlleva a levantarse  más tarde, omitiendo con frecuencia el desayuno e incluso muchas veces hasta el almuerzo. Este, entre otros factores como la recurrente ingesta de comida rápida, golosinas y sedentarismo se convierte en un círculo vicioso que resulta el detonante para que los más pequeños aumenten hasta 2 o 3 kilogramos durante la temporada vacacional. Y es que un niño que ingiere frituras, gaseosas, dulces, helados, que son alimentos azucarados y con alto contenido de grasas saturadas, podrían sumar 7.000 calorías adicionales a lo que ya consumen, lo que se traduce en aumentar un kilo. Al retomar sus actividades les resulta difícil perderlo, dado que se acostumbran a estos malos hábitos de alimentación y poca actividad productiva.

Buena parte de estos desajustes obedecen a que tanto papá como mamá tienen que salir a trabajar y lo más práctico es darles comida rápida, aunado a que prefieren entretenerlos con videojuegos en lugar de salir a la calle a realizar actividades físicas.

Las vacaciones no deben ser sinónimo de descontrol, por el contrario los padres deben procurar organizarse en función a que se respeten los ciclos de sueño y alimentación de los niños. Aunque éste no sea tan riguroso como en la etapa escolar, es necesario que el niño mantenga sus hábitos de actividades diarias, incluso el receso vacacional puede resultar el momento oportuno para considerar iniciar la práctica de un deporte, instrumento musical, danzas, lectura, pintura, dibujo, teatro, en fin, todas las actividades artísticas y recreativas que unan la diversión con el desarrollo de habilidades y la creatividad del niño.

¿Tiene niños en casa?

Recomendaciones:

1.- Los niños en edad preescolar y escolar tienen unos requerimientos de energía particulares que les permiten crecer sanos y fuertes.

2.- Para cubrir los requerimientos es importante garantizarles la ingesta entre cinco y seis pequeñas comidas al día: desayuno, merienda, almuerzo, merienda, cena y merienda.

3.- Es recomendable ofrecerles yogur y frutas en las meriendas, dejando de lado las chucherías, jugos industrializados, bebidas azucaradas y gaseosas.

4.- Procure usar su creatividad para variar el menú y sorprender a sus hijos con platos sabrosos que incluyan vegetales y frutas. Ejemplo: No come berenjenas, opte por ofrecerlas en un pasticho de berenjenas, varíe la presentación del alimento.

5.- Aprenda a gratificarlos con preparaciones y alimentos distintos a las chucherías, azúcares, grasas y comidas rápidas.

6.- Las golosinas nunca deben usarse como recompensa o premio cuando el niño coma o se porte bien. Utilice otras alternativas como paseos, juegos, actividades recreativas, calcomanías o sellitos. No se le debe gratificar o castigar con las comidas.

7.- La actividad física es de gran importancia a esta edad y más aún durante el receso vacacional, motive a los pequeños a jugar con sus amigos o con la familia al aire libre, la playa, el parque son excelente escenarios para experimentar nuevas actividades.

8.- Aproveche la temporada vacacional para enseñarles a manejar triciclo o bicicleta, saltar la cuerda, patinar, nadar, bailar, trepar subir y bajar escaleras.

9.- Procure que diariamente practique al menos 30 minutos de actividad física.

10.- Controle las horas que dedica a la televisión, videojuegos y computadora.

11.- Numerosos estudios y especialistas indican que la niñez (etapa preescolar) se caracteriza por la adquisición de habilidades, pero también se trata de una etapa determinante, pues se establecen hábitos y conductas alimentarios.

Recuerde: No hay mejor manera de fijar hábitos en el niño que predicando con el ejemplo, en ellos una imagen de papá o mamá vale más que muchas palabras.

 

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