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Vladimir Villegas

Globovisión, veinte años después…

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Hace 20 años nació Globovisión como un canal de noticias, y ciertamente su existencia ha estado marcada por la polémica. Esta planta, de cuyo equipo hoy formamos parte, desde su nueva etapa, iniciada en mayo de 2013, ha estado siempre en el centro de la polémica, del debate, del contraste de visiones sobre lo que ocurre en Venezuela.

Una vez que se produce el triunfo de Hugo Chávez en 1998, los entonces directivos y propietarios del canal asumieron una postura política de confrontación, y aunque seguía en el esquema de un canal dedicado a la información, la línea  que marcó prácticamente toda su programación, a excepción de algunos espacios, fue la de constituirse en el vocero del “otro” polo de la sociedad. Un canal informativo, pero de oposición, indudablemente radical, con la pretensión además de querer imponerles líneas a partidos y movimientos opositores, como efectivamente ocurrió durante la gestión de Alberto Federico Ravell. En ese radicalismo, por cierto, no se anotaron todos los anclas y reporteros. Algunos de ellos, vale destacarlo, todavía siguen formando parte del canal, y hacen su trabajo con el profesionalismo de siempre.

Globovisión vivió un punto de quiebre en mayo de 2013, con la llegada de sus nuevos propietarios. La nueva línea editorial, de equilibrio, de regreso al periodismo que debe hacerse, no fue del agrado de muchos anclas y periodistas del canal. Quienes se fueron creían y tal vez siguen creyendo que el papel de la planta no es el equilibrio sino la confrontación. Merecen respeto, pero en mi criterio estaban y están equivocados. Su propietario, Raúl Gorrín, y su  presidente, Gustavo Perdomo, recibieron “plomo parejo”, por el pecado de introducir sensibles cambios en la línea editorial. Dosis parecidas recibieron los que se quedaron y  también quienes nos incorporamos a la programación.

El tiempo demostró que no solo no se acabó Globovisión, como algunos de ellos pronosticaron, sino que hoy el canal está cumpliendo el rol de renacer como televisora dedicada a la información y abriéndose camino entre nuevas audiencias. Hoy, a veinte años de su nacimiento, Globovisión es un medio donde se privilegia la diversidad. Diversas voces, diversos temas, como tiene que ser en el periodismo informativo. La política sigue teniendo, por razones obvias, protagonismo en su programación, como también la información internacional. La cobertura deportiva se ha ampliado y enriquecido. Se escuchan las voces más disímiles en el campo de la economía y hay espacio suficiente, además, para los temas sociales, laborales, de espectáculo, salud, tendencias, ecología y ciudad.

Pero es importante destacar que Globovisión no solo dejó de ser un canal para la confrontación, sino que además ha abierto espacio, como nunca en su historia, al diálogo como camino para el logro de consensos y para la superación de los problemas del país. Ha sido aliado del esfuerzo al cual se han sumado distintos sectores del país a favor del desarme, un tema crucial en el cual, ciertamente, falta mucho trecho por recorrer, pero que es ineludible si queremos tener una sociedad más segura y comprometida con la paz y la vida.

Es importante destacar que Globovisión se apoya hoy en las nuevas generaciones del periodismo. Somos una excepción en sus filas quienes venimos ejerciendo la profesión desde el siglo pasado. Estamos entonces ante un canal fundamentalmente joven. ¿Que le falta mucho por recorrer? Nadie lo discute. Pero lo que luce indiscutible, con el respeto debido a las opiniones en contrario, es que el canal cambió. Y cambió para bien.