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Vladimir Villegas

Globovisión y su proceso

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Me siento en la necesidad de fijar posición con respecto a los últimos acontecimientos ocurridos dentro de Globovisión, y más por convicción personal que por presiones externas voy a dejar en claro algunos de mis puntos de vista al respecto.

Es necesario que contemos en Venezuela con medios de comunicación libres de la dinámica polarizadora que tanto daño ha hecho al periodismo venezolano, y que la diversidad de contenido informativo y de opinión esté presente en medios públicos y privados. Es un objetivo indeclinable acabar con la premisa según la cual desde los medios se puede suplantar el rol de los partidos políticos o ser instrumento de ellos, sean de gobierno o de oposición.
Globovisión enfrenta hoy circunstancias difíciles porque vive un proceso de transformación. En ese camino se han adoptado decisiones necesarias, dolorosas, criticables y explicables en otros. Y en medio de ese proceso también algunos sectores se han empeñado en promover una suerte de extorsión a quienes allí laboran. No hasta hace mucho, unos cuantos de quienes hoy exaltan a Leopoldo Castillo luego de su último programa en el canal, ayer lo insultaban de las mil formas y maneras porque decidió permanecer en la planta después de la salida del aire del programa Buenas Noches.
Por cierto, muchas de esas voces que protestan hoy por la salida del aire de algunos programas, nada dijeron cuando José Domingo Blanco fue excluido del canal luego de que se diera a conocer una grabación de una conversación que él sostenía con su señora madre. Digo esto no para restarle atención a la coyuntura que hoy se vive en Globovisión sino para que tengamos presente siempre la actuación de quienes buscan erigirse en inmaculados jueces de las conductas de los demás.

Hay mucho de doble moral a la hora de juzgar las decisiones de los propietarios y directivos de Globovisión. Por cierto, no las apoyo todas, ni tendría por qué hacerlo. Pero, con todo y lo que lamento que algunos colegas ya no estén en la programación del canal, no voy a prestarme al juego de quienes tienen una campaña destinada a acabar con la ventana que dicen defender, y a negar la necesidad de impulsar cambios en este medio.
Se quejan por la supuesta pérdida de espacios pero crucifican a quienes siguen formando parte del equipo y, sobre todo a quienes llegan con nuevos programas. En tal sentido, suscribo lo que ha dicho la colega Del Valle Canelón. Critican la dictadura mediática siempre que no sea la que ellos lograron imponer. Si no lo creen, pregunten a las voces opositoras moderadas e indiscutiblemente democráticas que durante largo tiempo no tuvieron espacio en su programación.

Hay toda una guerra vía redes sociales destinada a doblegar la voluntad de quienes han decidido permanecer en Globovisión. Incluso en algunos medios impresos se le da amplia cobertura a lo que ocurre en el canal y eso no tiene nada de malo, salvo que cuando se trata de sus propios conflictos laborales o de orden profesional éstos son silenciados. Otro caso más de doble moral.

Así como no acepté la dirección general del canal por no haber acuerdo sobre mis competencias, con la misma claridad y decisión hoy estoy conduciendo un espacio en Globovisión en los mismos términos que rigen mi relación con Unión Radio, como ancla, o con El Nacional, como articulista, es decir, dentro de los límites que me señalan mi dignidad personal y profesional. El día que eso llegara a cambiar en cualquiera de estas tres trincheras habrá llegado el momento de apartarme. Pero tengan la seguridad de que no será para ceder al chantaje o a la guerra sucia de nadie.

El momento actual de Venezuela reclama cambios en los medios tanto públicos como privados. El equilibrio, la presencia de todos los sectores y de todos los puntos de vista son imprescindibles. En esa dirección se inscribe el programa Vladimir a la 1.

Maja Poljak
Mañana se cumplen tres años de la muerte  de nuestra vieja Maja. Siempre está con nosotros.