• Caracas (Venezuela)

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Esta semana se inició con un hecho en el ámbito internacional que vale la pena comentar, porque ha puesto a prueba la efectividad del sistema de justicia instituido mediante la Corte Penal Internacional (CPI), creada mediante tratado suscrito en 1998 y con competencia para perseguir mundialmente los delitos de genocidio, lesa humanidad, crímenes de guerra y agresión.

Un genocida sobre el que pesan dos órdenes de arresto de aquel tribunal, Omar Al Bashir, por más señas, presidente de Sudán, hace pocos días se trasladó a Suráfrica a una reunión de la Unión Africana. Según la información de prensa el gobierno anfitrión le habría garantizado inmunidad.

Al Bashir, de acuerdo con las Naciones Unidas, es responsable de la  muerte, en Darfour, de cerca de 300.000 personas. Crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio han llevado a la Corte a decidir las medidas señaladas.

No es la primera vez que Al Bashir viaja impunemente por el mundo. A África, el Medio Oriente y la China ha ido sin que ningún gobierno haga cumplir las órdenes de la CPI.

En esta oportunidad, la novedad es que un tribunal surafricano emitió una prohibición de salida efectiva desde el día domingo 14/6/2015 contra el sudanés hasta tanto…. 

Sin embargo, Al Bashir logró salir de Johannesburgo, lo cual hizo declarar al juez que la actitud de las autoridades que han fallado en tomar las medidas necesarias para arrestar al presidente sudanés es contraria a la Constitución de la República Surafricana.

El genocida ha contado también con el apoyo de la Unión Africana, organización que es contraria la CPI y a la que no le reconoce el derecho de perseguir a jefes de Estado en ejercicio. La acusan también de encausar solo a africanos, en lo cual tienen razón, aunque quien suscribe no cree que haya un sesgo antiafricano o racista en la conducta de la CPI.

En el caso de Al Bashir, allí están los horrendos hechos, suficientemente documentados, y a la espera de que la justicia en algún momento eche mano del genocida y pueda ser sancionado como se lo merece.

En la aplicación eficaz de la justicia penal planetaria queda mucho por hacer y avanzar, sobre todo, en el campo de los principios morales, políticos y jurídicos, y entre los combates permanentes debe estar el que se libra contra el anacrónico principio de la soberanía absoluta, burladero de los tiranos.

Con todo y sus imperfecciones, el CPI constituye un avance civilizatorio decisivo. Hasta ahora él ha conocido de los casos más impactantes, aterradores, que han recogido con profusión los medios del mundo.

Ciertamente, delitos de lesa humanidad o genocidio no tienen lugar solo en África. Y en este punto no es fácil subsumir en la norma internacional del CPI todas las violaciones de los derechos humanos que se dan en el mundo. A veces graves infracciones a esos derechos no llegan a calificar desde el punto de vista de las disposiciones de ese tribunal. De allí que ciertas iniciativas en el CPI, y en este momento pienso en Venezuela, no hayan tenido resultado alguno.

Por cierto, y ya para finalizar, el señor Omar Al Bashir, el genocida prófugo de la justicia internacional, motivo de estas líneas, es también otro de los “hermanos” del gobierno chavista, hace dos años aproximadamente abrió su embajada en Venezuela. Otra “joyita” a la que no extrañaría que le otorgaran la espada de Bolívar.

 

@ENouelV