• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Boris Santos Gómez Uzqueda

Gasoducto del sur peruano: megaproyecto energético

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La estabilidad política del Perú se refleja en mega-proyectos energéticos que el estado peruano propicia se lleven a buen término. Uno de ellos es el recientemente aprobado Gasoducto Sur Peruano a cargo de un consorcio brasileño-español (Enagás Odebrecht) y con inversión proyectada de 7.328 millones de dólares.

El proyecto Mejoras a la Seguridad Energética del País y Desarrollo del Gasoducto Sur Peruano, consiste en diseño, construcción y operación de dos ductos, uno de gas natural desde la zona gasífera de Camisea hasta el puerto en el Pacífico de Ilo, y otro de líquidos, hacia Cusco (sur). El proyecto además de ser diseñado será financiado, construido, operado inicialmente por privados y transferido al estado tiene una longitud de más de 1.000 kilómetros y un diámetro de 32 pulgadas, en tres tramos.

Sólo como comparación: si Bolivia o Venezuela tuvieran estabilidad democrática con legislación y políticas energéticas modernas y atractivas para capitales externos podrían tener, como el caso peruano, proyectos de tal magnitud. La estabilidad es la base para negocios energéticos de alto volumen de capital.

Volvamos al proyecto peruano: tendrá 34 años de suministro de gas del reservorio gasífero Camisea (7 a 12 trillones de pies cúbicos TCF) y tiene por objetivo central surtir gas para generación de electricidad (construcción adicional de termoeléctricas en Moquegua, Arequipa y Cusco), para uso domiciliario, transporte, minería, industria y permitirá que más de 600.000 viviendas del sur cuenten con gas natural, en el marco de una moderna Ley de Seguridad Energética que tiene ese país y que facilita el arribo de capitales externos al desarrollo de la industria energética.

Aunque en lo técnico-legal el proyecto fue objetado por algunos sectores políticos y por otras compañías postoras, el proyecto tiene la finalidad de continuar motivando la atracción de capitales a una pujante industria del gas en el Perú. Y lo importante es que están avanzando.

Al margen de las importantes inversiones se habrá generado empleos directos (5000 personas) y motorizado toda una industria de servicios adyacentes al negocio principal: desde servicio de construcción de campamentos, cáterin, seguridad, surtido de materiales, seguridad industrial y otras que van a permitir a firmas medianas y pequeñas entrar a esa cadena-económica que genere el proyecto.

Las autoridades peruanas informaron que el consorcio ejecutará el proyecto en 56 meses listo a operar. Una de las compañías a cargo de la construcción tiene a su cargo la gestión de 11.000 kilómetros de gasoductos y cinco plantas de regasificación en España.

El proyecto contempla, adicionalmente, un polo gas-químico de generación de derivados (agregados) al gas natural que evidentemente abrirá nuevas perspectivas para mercados y negocios para el gas peruano. Recientemente el presidente del Perú invitó a Bolivia –otra potencia gasífera en el medio del Continente latinoamericano pero sin una política energética atractiva- a unirse al proyecto peruano, en el ánimo de conformar un proyecto más fuerte y con miras a suplir mercados sedientos de energía (de gas, de combustibles, de productos gas-químicos y de electricidad) como Chile, países asiáticos y otros. Seguramente es una buena oferta que ambos países podrían estudiar y desarrollar.

El Perú sigue, entonces, dando buenos ejemplos en negocios de hidrocarburos, poniéndose de punta de lanza en América Latina en inversiones y gestión de mercados energéticos, demostrando una vez más que la Democracia, las reglas claras y la estabilidad son esenciales para éste tipo de mega-emprendimientos.

@bguzqueda