• Caracas (Venezuela)

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Pedro Llorens

Gallo que muere en la raya gana

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Corazón de mi Patria manejó como propios más recursos que cualquier otro presidente y como no le bastaban endeudó al Estado hasta límites desconocidos en el país, lo que no impidió que succionara hasta quebrar ("¡Un millardito por favor!", solicitaba) las empresas de Guayana, la industria eléctrica, Petróleos de Venezuela y el  Banco Central...

Devastó el país, arrasó sus ciudades y asoló sus campos, como Atila ciertamente (o injustamente), porque Corazón de mi Patria no ganó una sola batalla, si es que en rigor dio alguna... y por lo del 4 de febrero de 1992 pudo haber sido condenado hasta por el reglamento de los galleros: gallo muerto en la raya es declarado ganador si el otro corriendo va (CAP estuvo a punto de ser asesinado y el otro no corrió más lejos porque en El Calvario no había más escalinatas)...

Gastó todo lo que pudo (mucho más de lo que el diputado Carlos Berrizbeitia está en capacidad de calcular), contraviniendo reglamentos, leyes y la Constitución, con tal de promover su imagen... sin importarle un bledo la corrupción de los militares, a quienes autorizaba todas las compras de armas que le proponían, a sabiendas de que los presupuestos estaban inflados y que la diferencia entre costo real y costo de venta sería compartido entre vendedores y compradores, aunque la operación se hiciese supuestamente entre Estados.

En España imputaron a dos directivos de los astilleros públicos Navantia que pagaron comisiones millonarias (43.000.000 de euros ) por la venta de ocho buques militares a Venezuela y entre los favorecidos aparecen varios militares venezolanos a quienes se les hicieron transferencias en las Antillas Holandesas...en Francia imputarán a otros, relacionados con el colosal alijo que metieron en un avión de Air France y en las listas de narcotraficantes del mundo hay más oficiales venezolanos que peloteros "criollos" en los roster de las grandes ligas, con la diferencia de que a los primeros no se les ha hecho justicia.