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Eduardo Semtei

Galimatías y fárragos de Alfredo Serrano y sus espejitos

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Alfredo Serrano Mancilla es un español de pura cepa y de cepa pura. Hostia y olé. Heredero universal de aquellos conquistadores bárbaros que nos visitaron hace más 520 años. Es el principal asesor en economía y finanzas del presidente Maduro. Un jefazo. Es el arquetipo de quien lanza la piedra, el peñón, la guaratara y esconde la mano, el brazo, la cabeza y la incipiente barriga. Es un escondido. Furtivo el tío. Espero que con este artículo  quede expuesto y sea conocido.

A Alfredo no se le quita la manía, el truquillo, la trampilla de cambiarnos espejitos por oro puro. Y nosotros los venezolanos estamos como reacios a aprender el arte de diferenciar espejos y pepitas de oro. Y hay otros en la cola igual de ingenuos o de tontos. Pues, resulta que Alfredo Serrano es un profesor de economía. Tampoco es un gran escritor o ensayista o investigador en macroeconomía, o en econometría, o en mercados, o en comercio exterior. De verdad que no es experto en nada. Bueno, en cobrar caro en dólares, perdón quise decir euros. Mucho menos experto en derecho. Nada sabe de teoría constitucional y menos de la hermenéutica jurídica. Pero Alfredo Serrano fue contratado por Chávez, por Evo y por Correa para que los aconsejara en la redacción de las nuevas constituciones que esos personajes se hicieron a su medida. Unos trajes nuevos para los llamados hombres nuevos. Alfredo es defensor a ultranza de la reelección indefinida. Fue una de sus sugerencias maestras. Es tan atrevido el hombre que escribió un libro titulado El pensamiento económico de Hugo Chávez Frías. Se le atribuye la coautoría de la frase “socialismo del siglo XXI”.

Economistas hay de todo pelaje, origen, pensamiento. Hay de derecha clásica. De izquierda clásica. De centroizquierda. De centroderecha. Humanistas. Neoliberales. Vean solo estos nombres: David Ricardo. Adam Smith. John Maynard Keynes. Friedrich Hayek. Paul Samuelson. John Hicks. Vassily Leontiev. James Tobin. Gunnar Mayrdal. Milton Friedman. Francisco Modigliani. Robert Solow. Lucas. Merton. Sen. Stiglitz. Krugman. Hay de todo como en botica. Pero el amigo Serrano descubre, con la ayuda de un saco de dólares, el oculto pensamiento económico de Chávez y además se atreve a publicar tan insólito trabajo. Qué poderoso amigo es Don Dinero.

Serrano con la experiencia de más de 520 años de intercambio desigual, nos volvió a dar espejitos y se llevó una bolsa del metal amarillo. Chávez no escribió jamás ni siquiera un artículo sobre economía. No podía, no sabía. Sus más notables aportes a la ciencia económica son “Exprópiese”, “Nacionalícese”, “Ser rico es malo, es inhumano. Así lo digo y lo condeno”. A partir de tales frases, las únicas relacionadas con la economía y el bienestar, el amigo Serrano escribió un libro. ¡Qué cojones!

Algunos datos de Serrano:

1) Fue quien convenció a Maduro de cerrar las fronteras, pues así supuestamente se evitaría el contrabando de extracción, subiría la oferta nacional, bajaría el precio del dólar y disminuiría la inseguridad. Es obvio que sucedió todo lo contrario.

2) Alfredo conminó al gobierno a que pagaran en 2005 toda la deuda con el Banco Mundial y con el Banco Interamericano de Desarrollo y que además rompiéramos relaciones financieras con ellos. Trató de que Chávez se retirara de ambos bancos hasta que se enteró de que romper con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y con el BID significaba declararse en bancarrota y en default.

3) Ha sido el padre teórico de Ricardo Menéndez, Arreaza, Jaua y el resto de radicales de ultraizquierda en cuanto a control de cambios y control de precios.

4) Nombró a uno de sus cachorros como ministro de Economía, al señor Luis Salas, quien no hizo sino decir disparates, sandeces y aberraciones teóricas. Tres estupideces por minuto. También nombró a una de sus hijas adoptivas del radicalismo, Isis Ochoa, como ministra de las Comunas y los Movimientos Sociales. Tony Boza también anda en ese círculo.

5) Es el padre creador del Ministerio de la Agricultura Urbana y nombró a otra de sus cachorras, Emma Ortega, ministra de Agricultura Urbana quien se estrenó con esta perorata ininteligible y paranoica: “Nosotros y nosotras somos muchos y no estamos mochos. Si un gringo se presenta y tenemos un palo, palo hay que darle, pero si tenemos un lapicero hay que puyarle los ojos, pisarle los callos y espicharle las bolas”. ¡Dios Santo! ¡Agárrenla que va en bajada!

6) Es el principal defensor del control de cambios y control de precios aliado del ministro Marcos Torres, de su pichón Ricardo Menéndez y en contra del ministro Pérez Abad que lo desprecia y de Nelson Merentes que lo descalifica.

7) Fue el principal proponente de la elección indefinida. Alfredo Serrano tiene una rosca que fue contratada en su totalidad por Venezuela. Se habla de más de 4 millones de euros. Sus panitas burdas en la cobradera de contratos al chavismo son: Alberto Montero Soler, Fabiola Meco Tébar, Luis Alegre Zahonero, Antonio de Cabo, Iñigo Errejón Galván, Pablo Iglesias (nuestro amigos del corazón), Adoración Guzmán, Manolo Monereo, Roberto Viciano, Manuel Cerezal y Juan Carlos Monedero.

8) Es el creador teórico y padre del Sistema CLAP. Comités Locales de Alimentación y Producción, aparato  que pretende en 15 días sustituir el sistema nacional de distribución y almacenamiento que tienen más de 100 años en funcionamiento. Ya van 5 muertos.

Serrano es entonces  indudablemente el hombre de mayor influencia en el gabinete económico de Nicolás Maduro. En cierta oportunidad Maduro lo llamó el Jesucristo de la economía. Lo ve como su salvador. Este andaluz forma parte de ese grupo de profesionales españoles que vinieron agarrados de la chequera de Chávez para América Latina.

Serrano dispara frases altisonantes que son huecas de significado y contenido: “Hay que  tener una mirada transversal y holística de las comunas”. ¿Con qué se come eso? Serrano también pasó unas facturitas en euros en Argentina. Los Kirchner le arrimaron la canoa e iba llena de billetes. Frases que inculcó en los discursos primitivos de sus  ministros: “Huelga de inversores”. “Acupuntura de divisas”.

Serrano Mancilla se enfrentó y derrotó a Rafael Ramírez, quien fue destituido de Pdvsa y del Ministerio de Relaciones Exteriores. Lean estas frases absolutamente desequilibradas y falsas, son galimatías, barullos, jerigonzas y fárragos,  en  uno de los artículos de Serrano, precisamente el relacionado con la agricultura urbana: “En medio de este contexto, ha irrumpido con mucha fuerza la agricultura urbana. ¡Luego vendrá la suburbana y la del condominio! como nueva práctica productiva, social, cultural y económica. En muy poco tiempo, se ha constituido como una veta protagónica”. ¿Una qué? ¿Una veta o una gaveta? “La importancia de redescubrir la vocación agrícola de las zonas urbanas”. ¡No jile! Fue un llamado continuo para aprovechar la verticalidad de las ciudades. ¿Será lo mismo que los gallineros verticales? “La agricultura urbana responde a este reto del siglo XXI. (¡Y siguen con la vaina del siglo XXI!) y más si cabe ante una situación de emergencia económica”. ¡Sálvese quien pueda! ¿De qué habla este tipo? Sigue la locura…. “La gran potencialidad de este nuevo eje resulta de la combinación simultánea de múltiples características: 1) apela a la épica (¿no será a la hípica?) productiva conectando el esfuerzo individual de los sujetos más diversos (¿diversos o reversos?) con un proyecto colectivo nacional; 2) se conforma como un bastión material (¿dijo bastión o bastón?) imprescindible de la nueva época productiva; 3) incorpora un significativo sello (¿sello seco o húmedo?) de lo nuevo (¿será la misma vaina que el hombre nuevo?) en la política económica; 4) ilusiona (¡allí si tiene razón es pura ilusión!) construyendo expectativas positivas hacia delante; 5) injerta (¡qué palabra más fea!) a cada ser humano como nuevo actor productivo (agricultura urbana, agricultura humana), y en consecuencia, democratiza (¿será la protagónica?)  la actividad económica; 6) sintoniza con el territorio y le devuelve al proyecto bolivariano (¡proyecto que se está hundiendo!) una herramienta para la construcción de densidad (¡na’ guará!) política (¡qué enredo!) y productiva a escala local; 7) vincula más estrechamente al productor y consumidor reduciendo la dependencia del distribuidor (¡he aquí al Padre del CLAP!); 8) delinea la morfología (¿la qué?) de las nuevas ciudades productivas (¿será Ciudad Caribia?) que requiere esta nueva etapa, ha venido para quedarse como centralidad económica y potente instrumento político (¡una habladuría de pura paja!) para esta nueva etapa (¡de nueva no tiene nada). Esto le obliga a disputar (¡cada vez más paja!) la direccionalidad del resto de políticas económicas (financieras, tributarias, inversiones, comerciales) a favor de sí misma. Es únicamente así como se debe pensar en grande la agricultura urbana para evitar que muchos la vean como algo de moda y en miniatura”.

¡Serrano por Dios no te das cuenta de las colas, los saqueos, las protestas! ¡Serrano para Bárbula! En este próximo párrafo se demuestra su demencia total: “Se han cumplido los primeros 100 días del Plan de Agricultura Urbana con resultados satisfactorios. Lo primero es que se ha logrado introyectar (¿quién y dónde se logró?) en el sentido común emergente (¿y en el sentido común de la gente?) de esta nueva etapa. Ha comenzado a dar sus primeros frutos en lo real. Ya se pueden comer los nuevos productos que se están cosechando (¡se lo comerá Serrano y su familia! ¡Perdonen la frase pero está loco de bolas! ¡Embustero el españolete!) en las propias ciudades. Ha avanzado mucho en cuanto a su institucionalidad. Está siendo capaz de crear mecanismos eficaces para producir sus propias semillas y fertilizantes”. ¡Yo te aviso chirulí! ¿Dónde es eso? Ya no puedo más con este señor. Parece que lo que quiere es que lo entierren hondo, hondo, hondo. O que se lo coma un tigre. Y lo malo es que todo este gamelote adornado de verborrea se lo tragan el presidente y sus ministros. Qué pena con el vecino. De verdad que estamos como jodidos. ¡Serrano pásame un billete y no te sigo jodiendo!