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Héctor Silva Michelena

El poder en China

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Tomo estos datos de China Files, una agencia de prensa y de comunicaciones basada en Pekín. Para entender cómo funciona el Gobierno chino se deben separar las ramas de poder, identificar sus órganos y responsabilidades, reconocer los líderes de cada institución, para darse cuenta de que a pesar del esfuerzo en la división de tareas todos forman una pirámide cuyo vértice es la cúpula del Comité Permanente del Politburó.

El Gobierno chino se divide en tres entes: el Partido Comunista, el Estado y el Ejército de Liberación Nacional. Siendo un gobierno unipartidista, el poder y el Gobierno se concentran en el PCC. Los líderes del PCC ocupan también los órganos estatales. Estos se dividen en: Asamblea Popular Nacional, en la rama legislativa; y el Consejo de Estado y el presidente, en la ejecutiva.

La APN es la única cámara legislativa y el único ente que puede interpretar la Constitución y decidir modificaciones. Si bien 70% de sus miembros pertenecen al PCC, pocos partidos menores –registrados bajo el mando del PCC– tienen representación. Los delegados son elegidos cada 5 años mediante elecciones provinciales, distritales y populares. Estas últimas podrían ser consideradas como las únicas elecciones llevadas a cabo en China. El pueblo no participa en absoluto en la elección de la cúpula dirigente.

Las labores de la APN incluyen elegir al presidente de la República Popular, el Consejo de Estado –incluido el primer ministro– la Comisión Central Militar, el presidente de la Corte Suprema del Pueblo, el procurador o fiscal general de la República y el Comité Permanente de la APN. Sin embargo, en la práctica estas decisiones son tomadas por un selecto grupo de delegados de la APN: el Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo.

En cuanto al poder judicial, ha tenido una tradición legislativa y judicial diferente de Occidente. El ordenamiento civil ha sido históricamente competencia de la familia, el vecindario o el gobierno local. Desde 1978, China ha realizado un gran esfuerzo para alinear su sistema jurídico con los modelos occidentales. El sistema legal tiene tres componentes: los tribunales, el policial y la procuraduría o fiscalía. El más alto órgano es el Tribunal Supremo Popular, que asegura el cumplimiento de la Constitución y las regulaciones del Consejo de Estado. En los ámbitos provincial, de condado y municipal existen oficinas de las tres ramas judiciales, mientras que las oficinas policiales funcionan a escala local.

Una de las razones por las que en China no se ha desarrollado un marco legal formal es que el PCC siempre ha actuado como un mediador entre las partes agraviadas. Los juicios públicos tienen mucha publicidad con fines instructivos.

Finalizado el XVIII Congreso del PCCh, cabe destacar que durante una semana casi se olvidó el escandaloso caso de Bo Xilai y sus amigos, que podría haber sido un factor desestabilizador con implicaciones criminales y de corrupción con repercusión internacional, vinculadas al espionaje. No hay que olvidar que el 14 de noviembre, día en que acabó el Congreso, se cumplió un año de la muerte del empresario inglés presuntamente envenenado por Gu Kailai, esposa de Bo.

La reconfiguración de la cúpula dirigente es gatopardiana: que todo cambie para que todo siga más o menos igual. Que Xi Jinping sea el presidente implica una apuesta por su fortalecimiento y capacidad de maniobra, con la asunción de la Comisión Central Militar y la reducción del Comité Permanente del Politburó a siete (antes eran nueve), lo que implica más control sobre los aparatos de seguridad del Estado y el espionaje. Que el hombre más fuerte y prestigioso, Wang Qishan, asuma la Comisión de Disciplina es buen signo, pues la cleptocracia y la corrupción son males endémicos del sistema.