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Pedro Llorens

Persona política y éticamente desorientada

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A Corazón de Mi Patria no le bastó acabar con el progreso, la economía (los ingresos y el tesoro), la salud pública, la educación, las instituciones, la política, la organización social, y hasta la moral y las buenas costumbres: tuvo también que atentar contra el idioma, tan depreciado durante su gobierno (y el que le sigue) como el signo monetario, el bolívar fuerte convertido en centavito.

El desconocimiento del complicado proceso de formación del género de las palabras podría justificar los atropellos que se hacen con el masculino y el femenino, si no fuese tan evidente el propósito netamente demagógico de los infractores… Pánfilo Bigotón (favor no llamar bigotona a la primera combatiente) heredó la tarea de imponer términos femeninos a troche y moche, como testiga (testigo), cónyuga (cónyuge), conserja (conserje), ignoranta (ignorante) y –a estas alturas– ya se ha defecado en medio idioma.

Si aplicara los mismos argumentos para ensuciar la otra mitad podría incluir en su manual sin estilo del ignorante términos masculinos como automovilisto (automovilista), dentisto (dentista), taxisto (taxista), artisto (artista) y hasta papo (papa), pero cuidado.

Giordano Bruno (no confundir con Giordani Bruto) fue acusado de hereje y murió en la hoguera por defender verdades incuestionables (en 1584 escribió la Expulsión de la bestia triunfante) y la bestia sigue triunfando… Y hay quienes mueren empachados de mentiras muy cuestionables, como las de llamar dignificados a los damnificados, niños de la patria a los menores huelepega, privados de libertad o clientes del sistema correccional a los reclusos, y líderes negativos a los “pranes” que comparten el control de las prisiones con la comandante fosforito.

Si lo que se busca es tapar la malsonante realidad del país con complacientes eufemismos idiomáticos, impropios de tribilines y pánfilos, tendremos que hablar de comprador no tradicional, en lugar de saqueador, y de persona moralmente diferente, en lugar de criminal; para ver si, burla burlando, recuperamos la patria… mientras cada fin de semana ingresa medio centenar de personas no vivientes en la morgue de Bello Monte.

Después del discurso escrito en La Habana y leído por Bigotón Pánfilo en la Asamblea Nacional, para solicitar poderes extraordinarios, como si fueran pocos los que le otorga la Constitución y los que usurpa en su condición de jefe de un Estado totalitario, es válido sugerir una nueva definición bolivariana de gobernante: Persona política y éticamente desorientada.