• Caracas (Venezuela)

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Nicolás Bianco

Estudiantes de la autonomía

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El 21 de noviembre de 1957, los estudiantes de la UCV plenaron los espacios de la majestuosa y casi recién inaugurada Aula Magna. El albergue universitario de mayor arraigo en el corazón de los venezolanos daba cabida a su primer grito de rebelión: “Fuera la dictadura, viva la libertad”.

Poco tiempo después, la tiranía perezjimenista desapareció y la sociedad civil democrática retornó al sendero de la libertad, al Estado de Derecho y a la construcción del país soberano que se había iniciado en febrero de 1936. Junto con la resistencia clandestina, dolorosa pero firme del sector político organizado y la asunción por parte de la Iglesia Católica de un viraje hacia la lucha por acabar con la corrupción, el saqueo, el crimen y la masiva injusticia, traducido en la histórica pastoral del presbítero Arias Blanco, la protesta y resistencia estudiantil quedó grabada como huella indeleble y legendaria que se celebra los 21 de noviembre bajo la denominación del “Día del estudiante universitario”.

Décadas más tarde, en el transcurso de los primeros años del siglo XXI, las generaciones de ahora han percibido en la lucha civil de progenitores y amigos las crecientes evidencias de la naturaleza dictatorial y delictiva del gobierno chavista. En el año 2007, a escala nacional, los estudiantes universitarios democráticos, los “estudiantes de la autonomía”, lideraron y libraron una inolvidable jornada, estimulando la participación ciudadana y guiando a la sociedad civil a rechazar con un No rotundo y mayoritario el ardid gubernamental de instalar el fraudulento “socialismo del siglo XXI”.

A partir de esa victoria popular el oficialismo optó por la fase forajida para mantenerse en el poder. Seis años de ruina y muerte. Durante este último lapso los estudiantes de la autonomía han conocido y padecido todo tipo de represión. Más aún, la diáspora de egresados universitarios venezolanos ha aumentado considerablemente.

Sin embargo, junto con sus profesores, el estudiantado universitario democrático sigue de pie. Puedo afirmar así mismo, y para regocijo de sus hogares y del país, que la mayoría en las universidades autónomas y privadas mantiene un rendimiento académico muy satisfactorio. Resistir y rendir es la consigna, como lo fue hace medio siglo.

Al enviarles el abrazo fraterno y universitario por vuestro día, me uno a ustedes en la reflexión sobre la crítica y decisiva hora que vive nuestro país. Ni por un momento debe subestimarse el acecho y la violencia madurista. Recordar que esta nueva jornada libertaria requiere unidad y participación de cada hogar. El protagonismo y la maniobra divisionista debe ser execrada.

Las municipales del 8-D son un objetivo muy importante de esta jornada. Ganarlas con el arrollador voto popular nos acercará más a acelerar el epílogo de la dictadura. Ustedes mostraron la máxima eficiencia el 14 de abril. Ustedes son conscientes de que ganamos las presidenciales en buena medida por vuestro esfuerzo.

Los estudiantes de la autonomía de los años 28, 36 y 58 del siglo pasado marcaron caminos y mejores destinos. A lo largo de estos quince años, cada uno en su momento, ustedes también lo han hecho y seguro estoy de que seguirán resistiendo y rindiendo. Nos esperan los muy complejos procesos de la reconstrucción nacional para alcanzar a tener nuevamente una Venezuela noble y libre.