• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Richard Blanco

Futuro incierto

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En lo particular nunca me ha gustado hacer comparaciones de ningún tipo, todas las personas tienen aspectos positivos y negativos. He conocido trabajadores de oficinas públicas y privadas que le dan la bienvenida con excelente amabilidad y respeto a los ciudadanos que acuden a estas, pero he conocido otros que sencillamente dan vergüenza, y siempre he dicho que la imagen de un sitio de trabajo se nota por el trato de quien te atiende al llegar. Y comienzo así este artículo ratificando lo anteriormente dicho, “no me gustan las comparaciones”, pero trataré de hacer un ejercicio para que ustedes puedan reflexionar acerca de la diferencia de la mal llamada cuarta República, y la supuestamente “dichosa” revolución.

No es un conformismo, es poner en una balanza las cosas tal cual son, por ejemplo, en la cuarta República cuando en la ciudad de Caracas ocurrían cinco muertes violentas un fin de semana, el día lunes el gobernador de turno seguramente sancionaba e incluso hasta destituía al comandante de la Policía Metropolitana (no lo digo yo, busquen las estadísticas en las hemerotecas de este país y las cifras oficiales), pero hoy en la “dichosa” revolución los fines de semana mueren de manera violenta a consecuencia del hampa en promedio 45 ciudadanos en el área metropolitana de Caracas y cada media hora matan a una persona en el resto del país, sin que  los personeros de este gobierno se inmuten.

En la cuarta República había debilidades en el suministro de implementos médicos-quirúrgicos para los hospitales, pero llamo a la sindéresis de todos, ¿no funcionaban mejor –solo por citar algunas instalaciones de atención médica– la Maternidad Concepción Palacios, el Hospital Dr. Francisco Rísquez, el Periférico de Catia y el Hospital José Gregorio Hernández de Los Magallanes de Catia? ¡Estoy seguro de que sí! Solo es cuestión de revisar cuántas veces se cerraron dichos centros asistenciales por conflictos laborales o logísticos, pero ahora en los tiempos de revolución, les hago la misma pregunta, ¿funcionan a perfección estos centros hospitalarios como quiere hacer ver el gobierno? ¿En qué se han convertido los módulos Barrio Adentro? Respondámonos honestamente.

En la cuarta República las principales autopistas de Venezuela eran mantenidas por las instituciones correspondientes, y si bien es cierto que inevitablemente se producían tragedias injustificables, en la quinta República fueron eliminados los peajes, además no existe vigilancia ni alumbrado, lo que se traduce en mal mantenimiento de estas vías y mayor inseguridad para los ciudadanos.

En la cuarta los jueces, el fiscal general de la República, miembros del CNE y contralor general de la República se elegían a través de concursos donde se jerarquizaba el perfil del alto funcionario público a designar y donde su afinidad política siempre era desconocida, tal como lo establece la Constitución y las leyes de la República vigentes, hoy esos funcionarios deben poseer dentro de su curriculum vitae la imprenta del partido oficialista. Me quedo hasta aquí con la comparaciones porque realmente me preocupan algunas cosas que paso a detallar.

Hoy Venezuela está atravesando una gran crisis desde el punto de vista político, económico y social que ha golpeado vilmente al venezolano, y los ciudadanos comparan al igual que yo la cuarta con la “dichosa” revolución.

Hemos llegado al colmo de que siendo un país donde la reserva de petróleo es una de la más importante de la tierra, importamos gasolina.

En estos últimos 15 años han ingresado al patrimonio nacional más de un billón quinientos mil millones de dólares que han llegado a las arcas de nuestro país producto de la renta petrolera y lamentablemente, como se dice en el argot popular, “no se le ha visto el queso a la tostada”, es decir, no se ha retribuido en mayor bienestar para nuestro pueblo.

Yo apuesto por la paz y el reencuentro de toda Venezuela, necesitamos vivir tranquilos y debemos enfrentar entre todos los ciudadanos estos graves problemas que aquejan a la población.

El gobierno ha llamado al diálogo, pero que no sea de la boca para afuera, tiene que ser sincero; hay que escuchar y hay que dejar hablar al pueblo, de lo contrario, el fracaso será inminente.

 

*Diputado a la Asamblea Nacional