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Adolfo P. Salgueiro

Frente a la bajeza ganó el diálogo

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El jueves pasado se llevó a cabo la tan anunciada, esperada, criticada y polémica reunión del Consejo Permanente de la OEA en la que gobierno y oposición hicieron sus apuestas máximas que –como suele ocurrir en política y en diplomacia– no se concretaron, aunque sí hay ya algunas conclusiones que se pueden obtener.

¿Ganó el gobierno que no quería que se llevara a cabo la reunión ni se activara la Carta Democrática? No. ¿Ganó la oposición que quería la activación de la Carta Democrática? No. La que ganó –no del todo pero bastante– fue Venezuela, la causa del diálogo como herramienta para la preservación de la democracia, el papel de las organizaciones internacionales en el mantenimiento de la paz y la noción de que aquel concepto de la soberanía nacional hermética luce obsoleto en pleno siglo XXI. Veamos.

Desde hacía ya varios días el gobierno de Venezuela venía desplegando todos sus esfuerzos para lograr la desconvocatoria de la reunión en la que el secretario general Almagro expondría –como lo hizo– su muy crítico informe de 132 páginas sobre la difícil situación de nuestro país. Se comenta que las presiones ejercidas sobre las pequeñas naciones insulares del Caribe fueron groseras y –desafortunadamente para la democracia– exitosas. No fue ese el caso con Centroamérica que en forma casi unánime expresó su preocupación. Se afirma que a todas ellas se les hizo saber que las facturas atrasadas adeudadas por concepto de Petrocaribe se harían exigibles instantáneamente, tal como se hizo con Paraguay hace tan solo un par de semanas por “portarse mal”.

Viendo que el clima no favorecía la desconvocatoria, Venezuela –a última hora– presentó una petición insistiendo en que el secretario general no tiene facultad para convocar al Consejo Permanente. Tal carta –de cuatro páginas– redactada al estilo leguleyo del recordado Dr. Chimbín (personaje de Joselo) y con redundancias propias de Cantinflas ni siquiera tuvo tiempo de ser tratada.

Perdida por perdida, la pintoresca dama canciller inició su maniobra pretendiendo hacer fracasar la reunión con la argucia procesal de solicitar la nulidad de la agenda u orden del día que incluía la lectura del informe de Almagro. Luego de piruetas y cabriolas de Nicaragua y Bolivia, el presidente del cuerpo, representante de Argentina, sometió la cuestión a votación con el resultado de veinte votos favorables a la aprobación del orden del día (oír a Almagro) y solo doce el contra de ello. Lastimosamente, Trinidad, que nada tiene que perder, se abstuvo, y Santa Lucía, aún no liberada del “culillo”, también.

Siguieron las intervenciones de distinto calibre en las que en forma unánime se pronunciaron los Estados en favor del diálogo, mientras algunos favorecieron la iniciativa argentina de constituir un “grupo de amigos” que acompañara futuras gestiones.

Llegó la hora de cierre escenificada por la señora Delcy en un discurso delirante, desafiante, soez y lleno de mentiras. Como venezolano me sentí avergonzado no tanto por disentir de la posición del gobierno, sino por la bajeza con que fue pronunciado.

Es cierto que el presidente de la sesión, hábilmente y en maniobra posiblemente convenida con anterioridad, dio por terminada la sesión sin que se votara nada. Tal cosa es explotada por Miraflores como un resonante triunfo de la diplomacia roja/rojita. Quien esto escribe lo interpreta como el reconocimiento expreso por parte de la OEA (además de la Unasur por su lado) de que en Venezuela hay una crisis y que la misma requiere de la participación internacional para destrabarla. Hace apenas dos semanas Delcy y su combo vociferaban diciendo que la “soberanía” de Venezuela era intocable, que la OEA es el “Ministerio de Colonias del imperio” y demás eslóganes propios de muchas décadas atrás. Se le olvidaba a Delcy cuando su propio jefe de hoy (entonces canciller) se presentó en la frontera de Honduras acompañando a su compinche Zelaya invocando la Carta Democrática (con éxito en esa ocasión) o cuando el mismo Maduro conspiraba a pleno día con militares paraguayos para lograr la reposición del “padrote de América” (Lugo) depuesto por una votación del Parlamento de aquel país.

Aún no está dicho si el tema de la sesión del 23 continuará o si fue cerrado. Seguramente tal cosa se estará negociando. Tampoco se sabe si la iniciativa del “grupo de amigos” verá la luz. Lo que sí se sabe es que el tema está sobre la mesa no solo en la OEA, sino también en Unasur, escenario escogido por el gobierno venezolano. Se sabe que el continente entero pide diálogo y parece razonable que los mediadores sean reforzados por otros que despierten menos aprensiones.

En ese escenario, donde todos –sin excepción– abogaron por el Estado de Derecho y la vigencia constitucional, los próceres de la “revolución” tendrán que ver si tienen la disposición de dialogar en serio o solo la de tomar aire y dar largas que es lo que intuimos.

En el ínterin este opinador ve difícil que la iniciativa Kerry/Rodríguez pueda pasar de un nuevo viaje del bueno de Shannon sin más proyección que la de otro esfuerzo fracasado, más retórica inflamada y una nueva frustración. Seguramente que la dupla Obama/Kerry ha de tener temas de su mayor interés en la agenda de fin de período presidencial en Washington.