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César Miguel Rondón

Formas de mentir
Editorial

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El 1° de mayo de este año, en la conmemoración del Día del Trabajador, el presidente Nicolás Maduro dijo en la Plaza O’Leary, a propósito del asesinato de Eliécer Otaiza: “Fue planificado y ejecutado como un falso positivo, lo alentaron desde Miami sectores que tenían poder mediático y económico en Venezuela en el pasado”. Denunció que tenían meses alentando el asesinato de Otaiza y otros líderes. “Otaiza no merecía morir, Otaiza fue torturado antes de morir, fue humillado antes de morir. Un mensaje claro de quienes con odio planificaron con sicarios de bandas delictivas el asesinato de Eliécer Otaiza”.

Recordarán ustedes, el cadáver de Otaiza apareció muy golpeado y semi desnudo en los alrededores de Baruta. El régimen, antes de enterrarlo, le rindió honores en la Asamblea Nacional. Fue otro “héroe de la revolución”. Y siguiendo el espíritu de estas palabras de Maduro, los dirigentes chavistas dijeron que todo fue planificado por el imperio, desde Miami.

Hoy leo en El Universal, en la página de sucesos con la firma de Thábata Molina: “El caso del homicidio del concejal del municipio Libertador, Eliécer Reinaldo Otaiza, de 49 años, ocurrido el 26 de abril en el municipio El Hatillo, ya fue policialmente resuelto. La División Contra Homicidios del Cicpc determinó que en el crimen participaron 17 personas. El móvil del asesinato fue el robo de una camioneta Toyota Land Cruiser, un arma de fuego, una cadena de oro, tres teléfonos celulares y dinero en efectivo”.

Es decir, no fue planificado en Miami. No fue un acto ordenado contra un héroe y mártir de la revolución. Fue sencillamente un robo. Y de los 17 que participaron en el crimen, 7 están presos. ¿Sabe usted el promedio de edad de los asesinos? Tienen edades de 20 años, 19, 18, 21 y un menor de 17. Es decir, los asesinos eran todos unos niños cuando comenzó este régimen. Serían aquellos niños de la calle que obligarían a Hugo Chávez a cambiarse el nombre. Pues Hugo Chávez fue enterrado con su nombre y su apellido y los niños de la calle de aquel entonces son, de alguna manera, estos que llevaron adelante este crimen.

¿Pero por qué es importante detenerse en esto? Porque este régimen ha alimentado la fantasía de ser víctima del imperio. El imperio es el mal, el imperio son los villanos, los revolucionarios son los buenos, y todo lo que viene del impero es malo. Entonces, el régimen miente. Y la prueba la tenemos hoy. Todo lo que dijo el régimen sobre el fallecimiento de Otaiza es mentira. Lo certificó la policía científica.

Entonces pongamos esto en contexto frente a lo que está ocurriendo ahora. Resulta que Estados Unidos les revoca visas a funcionarios venezolanos. Funcionarios que han violado los derechos humanos de los manifestantes desde el 12 de febrero hasta la fecha. Y lo que nos interesa destacar es que es apenas el primer paso para otras medidas que seguro vendrá como, por ejemplo, el congelamiento de los bienes. Ya ayer lo comentábamos por la nota en El Nuevo Herald de Miami, donde destacaban que lo ocurrido con el general Carvajal hizo cambiar de parecer al gobierno de Estados Unidos y ahora éste procede directamente contra los funcionarios del gobierno venezolano.

El régimen, lo sabemos, ha mentido con relación a Estados Unidos; y el caso Otaiza es un buen ejemplo. Observemos ahora la reacción del gobierno frente a la reciente decisión anunciada por el Departamento de Estado. Leemos la reacción en el Correo del Orinoco: “Jaua tildó de acción desesperada la sanciones de Estados Unidos. Informó que el gobierno no ha recibido ninguna notificación, “la esperaremos y evaluaremos”.

Pero no hay nada que notificar si son medidas directas contra unas individualidades. Que algunas de estas sean ministros o altos funcionarios del régimen es otra cosa. Además, la revocatoria de una visa (así como su concesión) es siempre una decisión unilateral. Sencillamente, no quieren tener en su territorio a ciertas personas.

Y más adelante Jaua remata: “Por lo pronto nosotros estamos muy contentos porque América Latina sigue creciendo”

Esa también es otra forma de mentir.