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Claudio Nazoa

Fin del mundo, aguinaldos y gaitas

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Generalmente, a las personas a quienes les gustan los aguinaldos les desagradan las gaitas. Los aguinalderos dicen que los gaiteros son chusmas, y los gaiteros, que los aguinalderos son ladillas. En lo personal, me gustan los aguinaldos y las gaitas; lo único que pido es que estén afinados y sean buenos. Hay que reconocer que hay aguinaldos y gaitas, pavosos los primeros y horrorosas las segundas.

Como me gusta que los lectores de esta página se culturicen, o aprendan cosas útiles y que no solamente traten inútilmente de reírse, y ya que soy un hombre serio y muy bien informado, hoy, humilde pero con contundencia, explicaré el origen de las palabras aguinaldo y gaita.

Aguinaldo

Del latín agui, significa el que toca y naldo, también del latín, significa nalga. Si realmente significa eso, ¿qué tiene que ver con nuestro aguinaldo navideño?

Eso es lo malo de saber tanto latín como yo, porque, fíjense, no puedo dejar de pensar que aguinaldero es aquel que toca nalgas. Además de ser muy feo y peligroso no responde para nada la pregunta crucial: ¿por qué se llama aguinaldero a quienes cantan canciones raras y semicultas a la Navidad?

El cardenal in péctore Germán Flores, mi profesor de latín y uno de mis asesores, dada su vasta cultura, insiste en que el error se comete cuando creemos que naldero es nalga. Germán Flores sostiene que naldero, en croata antiguo, significa cuatro y que cuando los croatas invadieron en el año 365 a. C. Grecia se llevaron esta palabra que fue adoptada por los griegos.

No estoy seguro de esto, pero se acerca más a la realidad. Aguina es el que toca y naldo, cuatro. Es decir: “El que toca cuatro”.

Gaitero

Lamento darles esta noticia a los machistas maracuchos, pero gaitero viene de la palabra gay, que en inglés significa alegre y al agregarle tero, significa: “Hombre alegre que toca flauta”.

Yo podría entender que a un hombre escocés, con su faldita a cuadros y llena de pliegues perfectamente planchados, llevando además medias de colegio de monja hasta la rodilla con un lacito rojo, se le diga gaitero. Pero, ¿a un macho maracucho? ¡No! Me niego a aceptar que un varón maracucho, barrigón y sudao, que anda con un tambor y unos palos encima y otros en la mano, sea un “hombre alegre que toca flauta”. En todo caso se le podría llamar Gaystick, o sea, “hombre alegre que se echa y toca palo”.

Qué importa si es aguinaldo o gaita, lo grave es que esta Navidad puede ser la última en democracia, pero eso sería lo de menos ya que, según todos los pronósticos, el día 21 de diciembre a las 2:00 de la tarde, el mundo se va a acabar.

Vistas las cosas así, vamos a dejarnos de pendejadas y urgentemente tratemos de hacer todo lo que no hemos hecho durante nuestra vida; hago además un llamado a todos los fastidiosos del mundo que le andan haciendo la vida difícil a la humanidad, como son los vegetarianos, los deportistas fanáticos, los que pierden tiempo meditando y haciendo yoga, los salvadores de ballenas, los tapadores de huecos de ozono, los verdes, los predicadores de religiones raras y etc., a que nos dejen vivir en paz este último mes que nos queda.

Los venezolanos estamos tan salaos que capaz y se acaba el mundo en todas partes y aquí sigue. Imagino a Venezuela el 23 de diciembre, flotando solita en el espacio, con Chávez encadenado y echando vaina.

Quisiera seguir escribiendo sobre temas tan peliagudos, pero tengo flojera.