• Caracas (Venezuela)

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Gustavo Tovar

¿“Feliz” año 2015?

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“Hoy mi deber era

cantarle a la patria

alzar la bandera

sumarme a la plaza”

Silvio Rodríguez


Ni cansados ni perdidos

Mi 2014 fue el mismo que el tuyo, por eso lo narro en una primera persona que eres tú, que soy yo, que somos todos: que es Venezuela.

Fue un año severo, rudísimo, desgarrador y atiborrado de heridas, lo único pertinente para mí es decir que terminamos de pie: ni cansados ni perdidos. Armados, eso sí, de una furia ética -y nacional- cada día creciente, ardiendo nuestro corazón de orgullo patrio (¿desde hace cuánto tiempo no sentíamos la bella palabra “Venezuela” latir en nosotros en cada aliento?), con la mirada afilada y fija puesta en un futuro de libertad cada día más visible: ahí está -la libertad- la vemos, está cerca, nos convoca, quiere abrazarnos, hay que seguir bregando, hay que seguir luchando, sigue, no te canses, depende de ti, depende de mí, depende de nosotros.

Seguir, sin olvidar.


¿Paz sin libertad?

En mi caso -permítanme la primera persona que somos todos- en 2014 el régimen y su organismo de “seguridad nacional” (Sebin) asesinó a gente de mi círculo más íntimo, encarceló y torturó amigos y compañeros de lucha, disparó en la frente del futuro del país (sus estudiantes), sodomizó la moral ciudadana y desmembró -con su disparatada dictadura fallida- la dignidad de la patria de Miranda, de Sucre y de Bolívar.

Mi voz -mis artículos que son escritos por ti, por nosotros a coro- está bordada sobre dolores, quejidos, llantos y agonías que jamás imaginé que nos tocaría vivir. En ese sentido, no soy -no somos- otro opinador más que se expresa desde la comodidad ni soy -ni somos- cheerleaders (animadoras) desde la tribuna como otros, soy -como tú- un herido.

Por ello mis recursos (todos), mis facultades (todas), mis esfuerzos (todos) están al servicio de la libertad. No cesaré, no cesaremos hasta lograrla.

Entiendo las penas propias y ajenas que ha causado esta lucha, me disculpo desde lo más hondo de mi ser con aquellos que han sufrido más que uno, porque seguramente ellos han sido más decididos y briosos que nosotros, pero la mejor compensación a su dolor y sufrimiento es seguir hasta lograr la liberación de Venezuela de la peste chavista y persistir hasta lograr sanarla y reinventarla hacia el país más humano, libre y próspero que anhelamos ser.

Sí, seguir y persistir para que las generaciones futuras no se lamenten, duelan ni sufran más nunca lo que nosotros hemos sufrido todos estos años y en el infame 2014 en particular.

Paz sin libertad es esclavitud y Venezuela no es ni será jamás una nación esclava. Nuestro alzamiento moral y político es la única posibilidad cierta que tienen nuestros hijos de no ser esclavos.

¡Alcémonos!


2014: la herida imborrable y la libertad

El 2014 tejió una herida en nuestro espíritu que no borrará jamás. Estamos heridos, pero no muertos. Mientras nuestro aliento sea capaz de empañar una lámina de vidrio tendremos fuerzas suficientes para luchar y alcanzar esa bella cumbre humana que es la libertad.

Entendí -entendimos-, como nunca, la envergadura, la honda intensidad -a veces lacerante, otras gratificante, siempre muy vivida y sentida-, de la palabra libertad: la muerte que conlleva, la prisión, el camposanto y sus lágrimas…, y sus lágrimas.

Pero -insisto- estamos de pie, con las botas puestas, desempolvándonos el dolor, secando nuestros lamentos, afilada más que nunca nuestra conciencia crítica y preparándonos para el “milagro venezolano” como -sublime- señala María Corina (cómo admiro a esa formidable mujer venezolana, por aquí la saludo y abrazo su fortaleza: ella es precursora de la Venezuela que nace).

La herida imborrable que imprimió 2014 en el espíritu de la nación nos despertó y nos hizo comprender que la libertad no es una invocación romántica o un simple cliché político, no, la herida imborrable convirtió la libertad en un sentimiento, una razón, la máxima aspiración de la raza humana, y en Venezuela, pese a las heridas, la enalteceremos con nuestros actos.

No hay ninguna duda: lo lograremos.


¿“Feliz” año 2015?

No sé si será “feliz” el año 2015, sé que será rudo e intenso, sé que el sufrimiento se intensificará y sé también que muchos nuevos lamentos invadirán nuestros espíritus y muchos quejidos sacudirán nuestra voz.

Esas son las penosas circunstancias que han fundado cualquier nación, y la nuestra, Venezuela, ha sido ejemplar, enorme, pionera, sembradora en ese tipo de faena histórica.

Venezuela no es solo una poética palabra -que lo es y mucho-, Venezuela eres tú, soy yo, es el artista y el maestro, la trabajadora y el ganadero, la madre y el padre, el hijo, la hermana y el primo, es el chofer y el panadero, el pescador y la que siembra, Venezuela es el compositor y la pianista, el hombre honesto y la mujer decente.