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Gonzalo García Ordóñez

La FANB frente a la coyuntura

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Aceptar lo que llega es un ejercicio sencillo que puede llevar a grandes problemas, a situaciones indeseables. En el medio militar se afirma que uno de los grandes problemas que confrontan los oficiales es que cuando llegan al grado de general, sabiendo lo que tienen que hacer continúan haciendo lo que saben. Es decir, nunca salen del campo de la táctica e ignoran por completo la estrategia, se arriman a las soluciones cómodas del día a día. Esto también es cierto para quienes ejercen liderazgo político o empresarial.

La situación política, económica y social venezolana está encuadrada en el enunciado anterior, las falsas suposiciones e hipótesis han arruinado las iniciativas y empuje de la sociedad civil frente a la barbarie del socialismo a la cubana. Relato. Nos dijeron, cuando el barril de petróleo estaba a 140 dólares, que si bajaba a 40 dólares Hugo Chávez se caía; afirmaron que el gobierno no aguantaría cuatro días de huelga petrolera; aseguraron que Chávez no podía desconocer los millones de votos que consiguió Manuel Rosales; aseguraron que cualquiera que viniera después de Chávez sería mejor. La realidad ha demostrado todo lo contrario.

Prometieron pelear los resultados de las últimas elecciones, las impugnaciones, lo ilegítimo, al ilegítimo. Hacerle frente al CNE, a los poderes públicos, sudar cada gota en el Parlamento. La política se metió en lo táctico, la estrategia no existe. Una buena idea es convertida en bandera de un día, una semana, un mes y se tira para agarra otra. Grave error.

La economía de Maduro y su equipo es un verdadero desastre, una máquina para hacer pobres, menesterosos, arruinados. El gobierno controla los dólares, las importaciones, los insumos, las contrataciones en las que participan peces gordos de todos los colores, así el gobierno ha ganado adeptos, repartido negocios, dividendos.

¿Cómo se explica el caos económico sin la presencia de expresiones de calle? ¿Quién puede aceptar que se pretenda legitimar al CNE o a la CGR con periodos vencidos? ¿Cómo aceptar que el 70% de las importaciones las realiza el gobierno y al 30% restante les da los dólares?

En la otra mano, la gente está pasando trabajo, hambre, pero no ve soluciones a corto plazo. El plazo lo marcan las elecciones, y el año 2018 está algo lejos. Este es un país presidencialista para las decisiones y abusos, pero ahora para protección de la clase gobernante es comunal, popular, pueblerino. Pendejo.

El gobierno sabe lo que está haciendo. Nada es casual. Acelera, hierve la olla, libera presión, amenaza y luego vuelve por sus fueros. De allí que la situación actual no es coyuntural, es ya estructural en el avance hacia el modelo comunista llevado de la mano por los jerarcas criollos y cubanos.

La pregunta formulada fue: ¿Las FANB frente a la coyuntura? Cual coyuntura, si los mandos han expresado su carácter ideológico, bien sea por ignorancia -es decir, no dieron el salto al campo estratégico- bien por complicidad. Ignorancia versus complicidad define a quienes ignoran el artículo 328 de la Constitución.

Sin duda, la FANB conoce la situación interna, y también la padece. Sabe todo, hasta los secretos. Un grupo le pide actuar, otro pide enfocarse en los resultados de las elecciones. Los más desinteresados piden tranquilidad sobre la base que ningún país toca fondo. No hay un esfuerzo común, unitario, excepto las alianzas para lo electoral.

Frente a la devaluación no hay unidad, solo murmullos. Frente a la inseguridad no hay protesta, solo estadísticas. Frente al alto costo de la vida, solo hay culpas. No estamos frente a una coyuntura, se está frente a algo estructurado que avanza. La ola de rumores que toca a la FANB parecen ser eso, rumores de contrainteligencia para alimentar una esperanza que no termina. Hugo Chávez y los cubanos la practicaron hasta el agotamiento, Maduro la ha rescatado.

La gente quiere cambio, mejor calidad de vida, seguridad, excelentes servicios públicos, que la plata le alcance. La gente quiere cosas tangibles, pero solo recibe cambios de dirección. Los venezolanos quieren un liderazgo firme que le aporte sentido a la República, que abra un futuro para todos. Llegar al poder y ejercerlo nunca es suficiente; es un paso, pero no la solución. La gente encuentra la solución cuando sus líderes, civiles y militares, fracasan.