• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Rafael Palacios

Examen post mórtem y resurrección de Pdvsa (II)

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El proceso de nacionalización, tal y como se analizó en el artículo anterior (Examen post mórtem y resurrección de Pdvsa I. El Nacional. 21/06/2016), fue viable gracias a todo el proceso de transferencia tecnológica y de conocimiento que se fue desarrollando como producto de la participación y la inversión de las empresas transnacionales. Este proceso fue la condición natural para que se llevara a cabo la fusión de distintos segmentos operativos en la industria controlados por Pdvsa. Fue por esa razón, tal y como lo señalara en su momento Humberto Calderón Berti, que la nacionalización afortunadamente no llegó a ser un proceso traumático. Las capacidades científicas y tecnológicas hasta la década de los setenta fueron el cimiento para que la industria, en medio del proceso de nacionalización, enfrentara las tendencias negativas que confrontaba el mercado de petróleo. Esto aunado a la reducción drástica de las inversiones por parte de las empresas privadas y la desmotivación que existía en estas empresas para invertir, dado que las concesiones otorgadas anteriormente vencían en pocos años.

La capacidad e infraestructura tecnológica instalada de la industria junto con el potencial de reservas probadas es lo que hace que Pdvsa se constituya en una de las empresas más importante en el mercado petrolero internacional. Para la década de los setenta las reservas probadas eran de apenas 13 millardos de barriles (bbl) de crudos ligeros medianos y pesados. Luego estas reservas aumentarían a unos 73 millardos (bbl). Posteriormente se suman las reservas de la faja petrolífera del Orinoco, las cuales hoy alcanzan la cifra de más de 300 millardos (bbl). Al iniciarse el gobierno de Chávez la capacidad de producción de Pdvsa aumenta de 2,2 millones de barriles diarios (MMBD) a más de 3 MMBD. Los planes de Pdvsa apuntaban a una producción de 6 MMBD para el año 2006. La capacidad de exploración de pozos petroleros heredadas por gobiernos anteriores fue uno de los indicadores que mostraba el potencial y progreso de Pdvsa. En los primeros 25 años de existencia de Pdvsa se pasó de 300 pozos exploratorios a más de 1.200.

Otro de los sectores dentro de la industria que fue beneficiado por los procesos de transferencia tecnológica desarrollados con las empresas transnacionales fue el sector de refinación. El incremento de la capacidad refinadora del país fue una de las aspiraciones en el desarrollo de la industria desde el gobierno de Medina Angarita. Este incremento se logró exigiendo a las empresas transnacionales mayores cuotas de refinación. El gobierno de Chávez hereda también de ese ciclo histórico el más importante centro de refinación nacional (Centro de Refinación de Paraguaná) con una producción de derivados de petróleo de casi 1 millón de barriles diarios (1 MMBD). Este centro de refinación fue el resultado de la fusión de las refinerías de Bajo Grande, Amuay y Cardón. Todas ellas originalmente pertenecieron a las empresas Richmond, Exxon y Shell. Y es la  transferencia tecnológica lograda mediante esta fusión lo que hace que la capacidad de refinación total del país sea de 6 MMBD; de los cuales 3 MMBD se producían en el país y otros 3 MMBD en el exterior.

Sustentado en el tipo de petróleo pesado que producía Venezuela, la capacidad de inversión de Pdvsa en el extranjero y su nivel tecnológico en el proceso de refinación es que Pdvsa logra adquirir participación en refinerías de Estados Unidos a través de (Citgo) en los complejos Lake Charles, Corpus Christi y Lemont. Otras refinerías fueron igualmente construidas en ese país como la refinería Lyondell en Texas y otras refinerías asfalteras (Paulsboro y Savannah). Estas inversiones permitieron la producción de gasolina reformulada, la cual cumplía con todos los requisitos y certificaciones ambientales del mercado en ese país. También Pdvsa adquirió refinerías en Alemania a través de la Veba Oel en Gelsenkirchen, Schwedt, Neustadt y Karlsruhe. Dichas refinerías fueron posteriormente vendidas en el gobierno de Chávez por un valor de 600 millones de dólares. Pdvsa adquirió también activos para la refinación en Bélgica, Suecia e Inglaterra.

En su informe operacional de 2013 Pdvsa indicaba que poseía propiedades, plantas y equipos en el extranjero por el orden de los 6.607 millones de dólares. Ello sin sumar los más de 129.831 millones de dólares correspondientes al valor de la infraestructura nacional.

En el gobierno de Chávez y bajo el argumento de que estas inversiones generaban pérdidas, Pdvsa comienza un proceso de venta de esos activos y paralelamente desarrolla alrededor de 30 nuevos planes para la construcción de refinerías en el exterior, entre las cuales destacan las de China (800 MBD), Brasil (230 MBD) y Ecuador (300 MBD). La construcción de estas refinerías están concebidas dentro del “Plan Siembra Venezuela 2010-2030” de Pdvsa. Si en algo coinciden los expertos en el campo petrolero es que la Pdvsa de hoy no posee capacidades suficientes de inversión, generación de tecnologías avanzadas para la refinación de petróleo extrapesado y tampoco los conocimientos científicos y tecnológicos suficientes para adaptarse al nuevo sistema de certificaciones ambientales. En la Pdvsa de hoy todas estas capacidades están siendo mayormente facilitadas por China y, peor aún, en ausencia de un plan estructurado de transferencia tecnológica por parte de Pdvsa.

Aun cuando la estrategia de Pdvsa relacionada con la transferencia tecnológica antes del gobierno de Chávez fue “tímida”, dio, sin dudas, resultados evidentes en el aumento de su capacidad productiva y de inversión extranjera. Con este potencial y no con otro, fue que Chávez comenzó su política petrolera.

 

*En coautoría con Humberto Cedeño