• Caracas (Venezuela)

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Vicente Díaz

Estimado señor Carlos A. Montaner

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 Usted se ha ganado un merecido respeto como analista y opinador sobre temas de Latinoamérica y el mundo.

Sus artículos son leídos por más de 6 millones de personas en decenas de países. Ha sido un tenaz oponente a la dictadura marxista que asola su patria, Cuba, desde hace más de medio siglo.

Su libro Manual del perfecto idiota latinoamericano debe ser lectura obligatoria de todos los que en política quieren comprender la complejidad de los paradigmas que gravitan sobre nuestra amada región.

Por todo eso lo respeto. Pero usted se equivocó.

Usted, en un artículo de prensa titulado "Chávez y la trampa que se avecina" hace afirmaciones sobre las elecciones venezolanas que algunos podrían tildar de aventureras, yo me conformo con decir que son ligeras.

Veamos: Usted dice que una encuestadora venezolana extremadamente fiable arroja un empate técnico entre Henrique Capriles y Hugo Chávez. Cierto.

Pero a partir de allí usted afirma que parece "inevitable" el triunfo del primero. Falso.

En Venezuela actualmente nada es inevitable.

Encuestas muy serias dicen que Capriles va ganando, otras igual de serias refieren que va ganando a Chávez y otras también serias afirman que están empatados.

Aquí cualquier cosa puede pasar. Entre otras cosas, porque todas las encuestas en algún momento se han equivocado.

 Pero tildar de inevitable un triunfo de alguno a más de un mes de la elección es decir que si no llegara a ganar es porque hubo fraude.

Y eso justamente es lo que usted hace.

Afirma que está montado un fraude. ¿Y usted cómo lo sabe? Usted se fundamenta en las afirmaciones de un caballero de mucho prestigio que se desempeña como asesor político que afirma que hay un "fraude montado en la manipulación de las computadoras" y le remite a usted unos artículos sobre los resultados del referéndum revocatorio de 2004 publicados en una prestigiosa revista académica.

Sobre ese referéndum no voy a opinar porque no estaba en el CNE para la época. Sólo le diré que en Venezuela es imposible un fraude electrónico.

No hay forma. Las máquinas no pueden alterar los votos porque luego se verifican contra los comprobantes en papel y contra la cantidad de electores firmantes del cuaderno de votación.

Tampoco cuando se transmiten los resultados porque ya para entonces los partidos tienen las actas de cada mesa.

Y el caballero que le escribió jamás ha participado en ninguna de las 17 auditorías de cada fase/aspecto del sistema de votación por parte de los mejores técnicos de los partidos concurrentes.

 Por conocer esto por primera vez desde que cayó la dictadura de Pérez Jiménez, ningún partido está llamando a abstenerse de participar en la elección.

 Luego usted afirma: "El fraude se comete en el Registro Electoral. Mientras en la última década la población ha crecido 14%, el Registro Electoral lo ha hecho 58%. Ahí se cocina la trampa".

¿Y usted cómo sabe que allí se cocina la trampa? ¿Acaso porque el Sol sale por el este y se oculta por el oeste significa que le da vuelta a la Tierra, como creyó todo el mundo por miles de años? El crecimiento del registro no tiene que acompañar al crecimiento de la población, pregúntele a los estudiosos del tema; por dos razones: si hay un subregistro, cosa común en nuestros países, cualquier esfuerzo de superarlo supondrá una tasa de crecimiento superior a la de la población.

Y lo otro, cuando un país está en un franco proceso de envejecimiento demográfico, como es el caso de Venezuela y de otros países de la región, es mayor el número de personas que alcanzan la edad de votar que los nacimientos.

Entonces, crece más rápido el registro que la población. Y finalmente: ¿se hubiese colocado un sistema de identificación por huellas digitales si hubiese 2 millones de votantes fantasmas? La auditoria de la base de datos de huellas que acaba de concluir ratificó que no existe duplicidad en ninguna de las huellas.

Si hubiese una trampa con un registro inflado jamás se pondría un sistema de control mediante huellas.

Nadie puede decir hoy en Venezuela que tiene un triunfo asegurado. Los pronósticos decían que la oposición no sacaba más de 900.000 votos en las primarias, sacó 3.200.000. También decían que en las parlamentarias arrasaba el Gobierno y el resultado fue 52% a 48% a favor de la oposición.

Aquí todo puede pasar, por eso todos tienen que hacer su mejor esfuerzo; pero, señor Montaner, decir que si no pasa lo que uno quiere que pase es porque hubo fraude es, como le dije, por lo menos una ligereza que en nada contribuye a la gesta que se libra en Venezuela.

Vayan mis saludos y mis respetos.