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Alejandro Tagliavini

¿Esclavos de Maduro?

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Según el "presidente" de Venezuela, la democracia está "saliendo fortalecida" del intento de "golpe de Estado suave". Para la propaganda chavista, el llamado "golpe blando" es una estrategia de "acción no violenta" ideada por el estadounidense Gene Sharp quién habría asegurado que "en los gobiernos, si el sujeto no obedece, los líderes no tienen poder… (así se los derroca) sin tener que recurrir a las armas convencionales". A ver, no creo que nadie quiera derrocar a nadie, pero por supuesto que cada persona tiene el derecho a no obedecer y esto sí que significa que el Gobierno pierde autoridad, o ¿acaso son esclavos y tienen que acatar invariablemente lo que el Gobierno decida?

Inmoral es, por definición, lo que va en contra de las leyes de la naturaleza que son las que desarrollan la vida. Así, es inmoral la violencia por cuanto precisamente, dice la filosofía aristotélico-tomista, es lo que desvía el curso natural de los acontecimientos. Ahora, "ilegal" sería el incumplir las leyes forzadas por los gobiernos. Pero ¿quién determina qué es legal? Un "gobierno" supuestamente elegido "democráticamente" dentro de "un sistema constitucional".

Pero, si una persona –considerando que toda violencia es perjudicial– no quiere cumplir esas "leyes", le replicarán que lo forzarán según manda la "Constitución". Y si argumenta que no adhiere a esa "Carta Magna" le dirán que está obligado a hacerlo en función de una verdadera fábula: un supuesto "pacto preexistente" según el cual los 'padres de la patria' habrían comprometido a todos los futuros nacidos, en ese territorio, al acatamiento de semejante Constitución que otorga, de hecho, al Estado el monopolio de la violencia de modo que pueda ejercer esta supuesta autoridad.

Para empezar, no es verdad que la autoridad deba ser coactiva para ser tal. Por tanto, una sociedad bien ordenada puede existir perfectamente sin ella. Y aunque no fuera así, esta fábula es altamente inmoral por cuanto ningún antepasado puede comprometer a sus herederos de esta manera. Y, por cierto, las sociedades pueden vivir -y mucho mejor– sin semejante engaño. Entonces si uno argumenta que nació en determinado territorio pero no acepta semejante pacto, sencillamente no lo escucharán y le impondrán ese monopolio de la violencia, dicho crudamente, es un esclavo de las oligarquías reinantes.

Luego sucede algo natural, este monopolio impone leyes coactivas creando tensiones que pueden llegar a conflictos sociales de todo tipo. Son estas tensiones lo que ha producido el natural hartazgo entre los venezolanos que han reaccionado pacíficamente. Dice el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales, radicado en Argentina, que Venezuela "es el país más democrático de América Latina… la democracia (sirve para) elegir nuestra forma de gobierno… Venezuela eligió su gobierno, esperen su turno", aconsejó a la oposición venezolana.

O sea, que si esta oligarquía gana unas elecciones, según esta tesis, tiene derecho a imponer violentamente (utilizando su monopolio) lo que le venga en gana. Tiene derecho a ser inmoral con tal de que sea "democrático". Para que no quede duda, el gobernador militar arengó: "Unidades de Batalla Hugo Chávez, a prepararse para el contraataque fulminante", mientras que el presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores del Petróleo aseguró que "esta es… una guerra permanente… (y) nosotros somos mayoría".