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Demetrio Boersner

Escenarios posibles

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La caída de Jorge Giordani y su memorial de agravios, junto con los pronunciamientos críticos de Héctor Navarro y otros dirigentes oficialistas, parecen marcar el fin del chavismo tal como lo conocíamos. El nefasto voluntarismo mesiánico y maniqueo de Hugo Chávez –aupado por Giordani y otros que ahora, muy tarde, protestan– destruyó el país al imponerle la imitación de un modelo postestalinista fracasado. En aras de un pretendido “socialismo” (¡cómo mancillaron y desprestigiaron ese hermoso y valedero concepto!), expropiaron lo productivo, arruinaron lo expropiado, y así retrotrajeron un país emergente a la condición de país subdesarrollado. En el plano político, administrativo y moral combinaron el despotismo con la inepcia y la peor corrupción. En el ámbito de la inclusión social, no superaron en nada el asistencialismo de la “cuarta república”.

Parece probable que estamos en las puertas de una transición del colectivismo centralista, impulsado por Chávez y Giordani, a un nuevo modelo enmarcado en la categoría de las economías de mercado (únicas que funcionan en el mundo, en todas sus variantes desde la neoliberal hasta la dirigista flexible). Las interrogantes se plantean con respecto al molde político que asumirá el cambio que viene.  Ello dependerá de la correlación de fuerzas internas y externas, así como de la calidad política y moral de decisores individuales. Por los momentos, vislumbramos cuatro escenarios posibles.

El primero sería el de un futuro gobierno de unidad o de coalición acordado entre oficialistas y opositores con predominio de los primeros, continuando un chavista en la jefatura del gobierno y del Estado. El segundo escenario es el de un oficialismo forzado por sus divisiones y las circunstancias adversas a ceder el mando a una mayoría opositora, manteniéndose el principio del gobierno de unidad o de coalición. Como tercer escenario (esperado por radicales del oficialismo) cabría la posibilidad del “autogolpe” con represión drástica de toda oposición política, mientras sí se accedería a reformas favorables al sector económico privado (modelo chino o vietnamita). El cuarto escenario, por fin sería el vislumbrado por algunos radicales de la oposición: dramático derrumbe del régimen y su reemplazo por un gobierno enteramente de la alternativa democrática (con lo cual el chavismo ganaría larga vida al estilo peronista, como futura fuerza opositora contra políticas impopulares).

Adiós a Ramón J. Velásquez.

Se ha ido un venezolano luminoso. Historiador de visión profunda; brillante analista político; defensor de la libertad y la justicia; patriota con amplitud universal; estadista dialogante y conciliador; digno presidente democrático; amigo personal siempre generoso, consecuente y lleno de calor humano. Su recuerdo perdurará.

demboers@gmail.com