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Esteban Oria

Escenarios políticos: rumbo a la desintregración

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Calma colegas, calma, la verdad ni la estupidez en la MUD detiene lo irreversible, la reducción catastrófica  que experimenta el PSUV, esperábamos algunas confirmaciones estadísticas, quizás la más reciente fue presenciar  su casi nula capacidad de movilización de militancia para elegir a sus propias autoridades. Quiero poner el acento en varias circunstancias que presenta la escena política nacional, en primer lugar la torpeza de  algunos factores de la oposición que saben y conocen de esta terrible situación del partido de gobierno obviamente porque tienen encuestas en mano, consultas que reflejan el avasallante distanciamiento de electores de los segmentos D y ahora E, ante este panorama y dejando a un  lado la paciencia y la espera estos sectores  han tomado la decisión de una estrategia de posicionamiento que les permita avanzar sobre los escombros del chavismo empleando la vieja táctica del caudillismo.

Se pretende hacer creer a electores de la oposición de la existencia de liderazgos encarnados al viejo estilo de Chávez (caudillismo), atacando lo que ha sido una estrategia de colegiatura en este caso la MUD, que debemos reconocer por el momento  como la mejor opción que tiene la oposición venezolana. Naturalmente que no es perfecta, que tiene un método de funcionamiento interno probablemente cuestionable, pero a estas alturas, luego de ver esta suerte de bajón en la popularidad gubernamental, no luce lógico apoyar a grupos que presentándose como representantes de la alternativa democrática mantengan una posición irreductible en sus ideas, como si fuesen la única opción distinguible.

Me gustaría recordarles distinguidos lectores y electores, y en este recordatorio me incluyo,  que la distribución porcentual de la población venezolana es de 2% para el segmento A y B (ganan más de 50.000), clase media es 16% y el resto, o sea 82% para lo que se denomina sector popular (clases D y E). Francamente luce irresponsable creerse con el derecho de dar directrices nacionales y abordar tácticas de política de calle sin considerar el consenso y menos aún sin abordar una estrategia de acercamiento real con los intereses y propósitos de la clase popular.

Precisamente este tipo de disociación es el que presentan el liderazgo del PSUV y el precio que está pagando es el desierto electoral. El PSUV no conforme con implementar políticas de ajustes económicos ajenas a su grupo de electores y que incluso Chávez no se atrevió a hacer, además pretenden altos niveles de popularidad. Algo totalmente incongruente!

El caso de Ramón Guillermo Aveledo es consecuencia de esta trama de desesperación y jugadas adelantadas en la oposición, si le consultan a la gente en la calle me atrevo a asegurar que esta suerte de thriller le tiene poca importancia, pero no deja de ser un ruido casi rayando en el estorbo, se cuestiona porque la MUD presenta este inconveniente cuando el Gobierno está que se autogolea; se desintegra.

El llamado a es a la paciencia y cordura, la Venezuela que queremos no debería depender de  apellidos, rangos, distinciones y menos aún caudillos, sino de ciudadanos en funciones, de instituciones. Y el ejemplo debe venir de la Alternativa Democrática y los partidos que la conforman.