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Pedro Conde Regardiz

Enemigo militar interno

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Un Estado es soberano respecto de otras comunidades y hay una soberanía interna que surge del cuerpo político creado mediante consenso, contrato, pero el Estado, gobierno, no es soberano internamente, respecto de sus miembros, puesto que representa al cuerpo político donde reside la capacidad de decisión, soberanía, en torno a sus finalidades. El contrato fundacional del Estado tiene un origen natural, ya que se plasma para realizar deseos instintivos, esto es, preservar la vida, evitar la muerte, proteger la propiedad, salir del estado de naturaleza y concretar la libertad.

Muchos deseos no podrían lograrse de manera individual, puesto que podrían oponerse a su realización fuerzas mayores de origen natural (fenómenos, animales gregarios, etc.,), o de otras organizaciones humanas previamente constituidas y motivadas por conquistar, dominar otras aglomeraciones humanas embrionarias o ya establecidas. Entonces, es evidente que el impulso dominador tiene un origen biológico, lo cual indica que el contrato para organizar el Estado tiene motivaciones defensivas originarias, por lo cual al establecer el Estado en ningún momento son enemigos los asociados.

Cuando un grupo humano decide concertar está creando previamente un órgano soberano que es el que decide en última instancia: cuerpo político, cuyas funciones no pueden ejecutarlas todos sus integrantes, surgiendo la delegación en representantes. Nacen así las instituciones del Estado: el gobierno propiamente dicho o Ejecutivo, el Legislativo  representante de la voluntad del cuerpo político y el Poder Judicial, según estableció Montesquieu.

En todo lo relativo a la teoría del Estado, se nota gran influencia de Aristóteles, puesto que el hombre por ser “un animal político” tiende naturalmente a comunicarse y asociarse con sus semejantes, sobre todo, comparten lo que es “conveniente y justo”. “La justicia es el vínculo, ligadura, entre los hombres en el Estado”. Estas opiniones de Aristóteles influyeron mucho en Kant, quien opinó que “los hombres no pueden evadir el comunicarse recíprocamente”.

Hobbes reconoce la tendencia natural a salir del estado de naturaleza para preservación, disfrutar de seguridad, paz, liberarse del miedo a la muerte, aunque, pienso, el hombre no se libera de este mediante el contrato para formar el Estado, puesto que, según Hobbes, en las relaciones del Estado con sus miembros, y necesario para mantener la unidad del cuerpo político, surge temor. Quiero decir: se realiza el contrato fundador del Estado por miedo y se mantiene por mieditis de origen distinto.

Creo que esta doctrina hobbesiana fue la que influyó mucho en las ideas nazistas de Carl Schmitt, quien como asesor principal de Hitler formuló la tesis del “enemigo interno”, “enemigo-amigo” utilizada para concretar el Holocausto, la cual tesis no resiste el menor análisis al considerar que una de las premisas esenciales para fundar el Estado es que los seres humanos son naturalmente conminados a buscar una vida mejor que la que puede proveer la familia o la comunidad tribal, si no fuera así, el Estado no existiría; de modo que es una necesidad natural del hombre el organizar una comunidad más grande, un cuerpo político, por lo cual es contradictorio que este cuerpo político, donde priva la voluntad general por mayoría, como prescribió Rousseau, sea enemigo interno del Estado que él mismo crea.

Por eso, la doctrina aprobada por militares venezolanos es falaz, falsa, pues considera enemigo al cuerpo político que le confía las armas; más bien, la comunidad debería, entonces, tener como enemigo al ente militar que con las armas confiadas desconoce la voluntad general expresada mayoritariamente, y acepta asesoría y dominación cubanas, injerencia que el pueblo rechaza. Hay quien cree, y pudiera ser con fundamento, que el enemigo interno de la democracia por venir está dentro de los militares sujetados por la férula cubana.