• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

José Rafael Revenga

Encontronazo por el poder en el Vaticano

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

  • El Vaticano sacudido por un nuevo Vatileaks.
  • La lucha por el poder entre las facciones que apoyan a Francisco.
  • Las repercusiones del Scontro di potere amenazan la gestión renovadora del santo padre.
  • Francisco corta el nudo gordiano contra la corrupción y los conceptos petrificados.

Una reciente filtración informativa revela nuevas rivalidades internas presentes en los corredores del Vaticano.

Los ya conocidos pugilatos de poder entre quienes se esfuerzan por sanear las finanzas internas, procesar las denuncias relativas a la pedofilia con un criterio de cero tolerancia y proyectar un mensaje y una acción más orientada hacia las exigencias de la realidad pastoral y aquellos concentrados en mantener una Curia en la cual abundan los privilegios burocráticos que sirven para camuflar numerosas  “enfermedades”, continúan vigentes pero más atrincherados en bandos irreconciliables.

Ahora se agrega una nueva línea de fractura.

La develación de la oscura lucha por el poder ha sido responsabilidad de la influyente plataforma comunicacional L’Espresso la cual, coincidiendo con los dos años de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, da a conocer varios reportajes [Scontro di potere in Vaticano] sobre el tema que ahora se centra principalmente en los prelados y cardenales del “círculo” más afecto al papa Francisco.

Esta última consideración ha causado una gran e incómoda sorpresa, pues pone en riesgo el logro de las metas del actual pontificado.

Los documentos internos del Vaticano –nadie cuestiona su autenticidad– publicados reseñan una supuesta “lucha fratricida” [lote fratricide] entre dos facciones, ambas integrantes del anillo más cercano de colaboradores del sumo pontífice: una liderada por el cardenal australiano ex arzobispo de Sidney George Pell prefecto del nuevo y poderoso Secretariado de la Economía, creado en febrero del 2014, y la otra por el cardenal italiano Pietro Parolin a cargo de la Secretaría de Estado.

El Vaticano de inmediato reaccionó con el inevitable reflejo condicionado al calificar los reportajes como “noticias indignas y mezquinas” pero no refutó la veracidad de la evidencia de los informes publicados. En relación con la gestión de Pell, algunos de sus colegas cardenales lo acusan de haber malgastado medio millón de euros en los primeros 6 meses de sus nuevas responsabilidades en el Vaticano en viajes aéreos en clase ejecutiva, trajes hechos a la medida, un fregadero por 4.500 euros y haberse autoasignado honorarios por la suma de 15.000 euros mensuales.

La paradoja consiste en que Pell ejerce las funciones supremas de sanear y controlar las enmarañadas transacciones del Banco del Vaticano y se le considera como el “gran moralizador” designado por Francisco.

Si falta hiciera, existe otro imbroglio: el cardenal Pell ha sido calificado, en una investigación criminal sobre la pedofilia por parte del gobierno australiano, como un sacerdote que prefirió defender el patrimonio de su diócesis antes de dar justicia y mostrar compasión por las víctimas.

La Oficina de Prensa del Vaticano ha replicado que las filtraciones son ilegales y ha caracterizado la gestión del cardenal Pell como un proceso que procede con “continuidad y eficacia” lo cual a simple vista no luce como un endorso entusiasta. Pell ha sido acusado por algunos de sus colegas de “sovietización” para describir lo que algunos consideran su exagerado control centralista.

Siamo di fronte all'ennesimo pasticcio vaticano!

Parte de la resistencia generada contra Pell y su gestión radica en su compromiso a poner orden en el manejo de las finanzas del Vaticano. Hace pocos días, el Secretariado de Economía a su cargo, dio a conocer una serie de procedimientos por aplicar al cierre, para 2014, de los balances de todos los departamentos y unidades del Vaticano. Entre ellos, la obligación por parte de los responsables de firmar una declaración jurada en cuanto a la honestidad de las cifras presentadas, lo cual contraría una práctica inveterada de acomodo contable principalmente en manos de funcionarios italianos. Adicionalmente, tanto las cuentas como los activos requieren de una contabilidad certificada por los bancos.

No es motivo de sorpresa que un enfoque australiano en el manejo de las finanzas sea bien diferente de uno colíndate con el Mar mediterráneo.

El dilema planteado es quién y cómo se controla al contralor o, en otras palabras, si Italia puede más que Australia o viceversa.

Principalmente está en juego el control sobre APSA, el organismo encargado de administrar el patrimonio de la sede apostólica el cual ha sido transferido al Secretariado de la Economía. O sea, la administración del personal, de las compras y de los bienes inmobiliarios provisionalmente se encuentran bajo la jurisdicción del cardenal Pell lo cual resienten los administradores de la Curia previamente a cargo. Francisco decidirá si APSA recupera su autonomía o permanece subordinada al Secretariado.

El papa Francisco está obligado a mediar entre los dos enfoques al aprobar en los próximos días el marco legal para tres nuevos organismos cuya creación él ha autorizado: un Consejo de la Economía integrado por una combinación de quince laicos y cardenales; el Secretariado para la Economía y un auditor independiente.

Así ha tenido que estar tan rienda libre la gestión de las finanzas y de los activos del Vaticano que se considere necesario la creación de tales mecanismos para la formulación de políticas y el diseño y aplicación de los controles contables elementales.

Sin embargo, la disputa es en torno al grado de poder apropiado por el Secretariado de Economía el cual pudiera sobreponerse aun a la Secretaria de Estado actualmente en manos del cardenal Parolin. Otra zona de conflicto es aclarar si el Secretariado de la Economía es autónomo o si debe reportar al Consejo de la Economía como ente máximo.

La lucha por el poder entre quienes defienden viejas y poco fiables prácticas contables y quienes imponen criterios y procedimientos modernos –y transparentes– se desarrolla sobre el trasfondo de la convocatoria al Sínodo Ordinario sobre la Familia por tener lugar del 4 al 25/10 próximo en Roma. Es el llamado “segundo round” del esfuerzo del pontífice por encarar la complejidad de los temas en relación a la familia cuya primera cristalización se celebro en octubre de 2014. Los resultados del evento no fueron totalmente favorables al santo padre. Los “progresistas” no pudieron celebrar una clara victoria sobre los “conservadores”.

Este primer y más fundamental “scontro” promete agudizarse durante los próximos meses para culminar en las deliberaciones y resoluciones del Sínodo previsto para octubre próximo. Si el Papa y sus aliados inmediatos no logran una flexibilización importante en cuanto a la aplicación de los conceptos canónigos, varias conferencias episcopales nacionales se pronunciaran de modo autónomo.

Por ejemplo, la semana pasada el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, coordinador del Consejo de Economía y miembro del Consejo de Cardenales se pronunció en los siguientes términos:
“Cada conferencia episcopal es responsable del cuido pastoral en su área jurisdiccional y tiene que proclamar al Evangelio en su propia y única manera. Nosotros no podemos esperar a que un Sínodo diga cómo debemos llevar a cabo nuestra tarea pastoral en las áreas del matrimonio y de la familia. Nosotros no somos subsidiarios de Roma”.

Francisco corta el nudo gordiano

Consciente de la urgencia de resolver el conflicto entre las dos facciones antes que las líneas de fracturas amenazaran las columnas de la Plaza de San Pedro, el martes 03/03 Francisco aprobó un conjunto de planes en un documento oficial –motu proprio– para reformar el manejo de las finanzas dándole el mando completo al cardenal Pell. Menos de tres meses distancia la decisión del papa de su firme reprimenda del 22/12/2014 en la cual añadió a los siete pecados capitales las quince “enfermedades” de la Curia.

Los integrantes de la burocracia vaticana quedaron relevados de continuar con su opacidad administrativa la cual era tan fuerte que las indagaciones de Pell han descubierto activos propiedad del Vaticano por un monto superior a los 1.500 millones de dólares, los cuales no estaban registrados en los libros.

Los únicos bienes fuera del radio de mando casi dictatorial de Pell son los bienes inmuebles propiedad de la Iglesia en Italia. Ha sido la única concesión a los numerosos cardenales italianos.

El despacho de Pell emitió un comunicado el cual afirma: “La campaña de desprestigio era de esperar… a costa de su propia carrera personal y su reputación, el cardenal Pell desea implementar la tarea asignada por el santo padre: arrancar de raíces la corrupción una vez por todas”.

No obstante, las cuentas siguen estando algo confusas pues en el nivel superior de formulación de políticas y de revisión de los informes presentados por el Secretariado de Economía y el autónomo auditor general se encuentra el Consejo para la Economía creado hace un ano e integrado por ocho cardenales y siete laicos.

Además, el motu proprio de Francisco estipula que el cardenal Parolin debe trabajar en colaboración con el cardenal Pell pero retiene la única competencia para los asuntos relacionados con los Estados y otros temas de la ley internacional.

No deja de ser interesante conocer los nombres y cargos previos de los siete laicos que integran el Consejo para la Economía acompañados por ocho cardenales: Joseph F. X. Zahra, ex director del Banco Central de Malta y vicecoordinador del Consejo; Jean-Baptiste de Franssu (Francia), ex presidente de Invesco Worldwide Management y actual presidente de IOR; John Kyle (Canadá), extesorero de Imperial Oil Limited; Enrique Llano Cueto (España), profesor de economía, Universidad de Madrid; Jochen Messemer (Alemania), Francesco Vermiglio (Italia), profesor de la Universidad de Messina y George Yeo, ex ministro de finanzas de Singapur.


jrrevenga@gmail.com

@revengajr