Empate técnico = violencia
27 de marzo 2012 - 17:16
En días recientes el presidente Hugo Chávez informó en conversación telefónica sostenida en Venezolana de Televisión que existe información acerca de un plan para matar al candidato de la derecha Henrique Capriles; acotó que: "Como Estado, Venezuela está obligado a enterarlo de esa situación y a darle protección a cualquier venezolano y sobre todo en este contexto".
Anteriormente, Nelson Bocaranda en su columna de El Universal del jueves 16 de febrero, escribió: "La guerra será feroz.
Quieren sacar de sus cabales al candidato de la unidad.
Debemos estar preparados para todo. Hasta cuidar su vida". Sin embargo, como es costumbre en el oposicionismo venezolano, al hecho, no le dieron el tratamiento serio que amerita, al extremo de banalizarlo.
Entendiendo que los enemigos históricos de los procesos libertarios de los pueblos, cuando se empeñan con obstinación, aplicando sus inhumanas y feroces técnicas de neo-colonización en ponerles las manos a los recursos existentes, actúan de acuerdo con sus intereses, sin importarles el método, en clara aplicación de la doctrina de Maquiavelo: "El fin justifica los medios", y que para el caso venezolano les resulta imposible por la vía electoral.
No es descartable la implementación de la violencia dentro de sus planes de satanización internacional de la imagen del comandante Chávez y responsabilizarlo de dicha violencia al endilgarle la autoría, con el infundio de que se siente derrotado y apela a ella para aferrarse al poder.
Y, a lo interno, sacar provecho de la generación de violencia para tratar de lograr un hecho trascendental que revierta la intención de voto de los venezolanos que, a decir verdad, corroborado por las encuestas serias, es imposible desde el punto de vista estadístico que la tendencia favorable a Chávez se revierta, pues crece a medida que se acercan los comicios, mientras el candidato opositor viene en caída sostenida.
En ese sentido, requieren generar las condiciones subjetivas para darles visos de credibilidad a sus macabros planes, materializados en una operación de lobby con las distintas encuestadoras a las que se les ofreció jugosas ganancias a cambio de modificar los resultados de sus encuestas, prestándose de manera perversa, cual Caín, la encuestadora Consultores 21, que de manera súbita, sin mostrar previas tendencias de reducción de brecha, presenta un supuesto empate técnico entre Capriles y Chávez, como demostración a sus propias filas de que la estrategia de desestabilización está funcionando, y desde el punto de vista internacional es difundido y potenciado exponencialmente por los grandes medios globalizados, tratando de posicionar la matriz de opinión de que el chavismo se siente derrotado y apela a la violencia, incluido atentar contra la vida del candidato opositor.

