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Arnaldo Esté

Emergen nuevos liderazgos

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No es mi nota mencionar personas en estos escritos, pero en mi país se abren nuevos cursos, y entre crisis, malas noticias y abundantes despliegue de pobreza humana, vimos a Tamoa Calzadilla, de quien ya habíamos leído con interés sus trabajos.

Se me descubre preparada, enfática, segura, promisora, profesional y sin concesiones.
Me reconforta el contraste de su situación: mientras unos suben otros caen.
Así se agregan los positivos, lo nuevos buenos.

El gobierno, en mañosa acción, con la turbidez obsesiva de un poder público subordinado, apresó a dos alcaldes que seguían sus propias ideas.

Vi, al principio, como una concesión de revancha caritativa el lanzamiento de sus esposas a la cosa electoral. Que ganaran no fue sorpresa. La sorpresa es su calidad, su emergencia como líderes, su soltura sin llantos.

Es cierto, sabremos resurgir de esta oscurana, de este cerco de tristeza hecho gobierno. ¡Como se han caído los que una vez vimos montados en potros de ensueño! ¡Ay, qué sórdidos derrumbes!

Hay una cierta inercia en el seguimiento de ideologías. En unos hay una inercia que sigue el curso de aferrarse a la fe y, más aún cuando esa fe se amarró a un santón redentor que reivindicaría la derrota de los largos caminos, tomando atajos.

En otros, no son inercias ideológicas. Simplemente es arrimarse al poder, tanto para disfrutarlo por sí, por ser poder, con sus mañosos encantos, o por ver en él la posibilidad del cohecho, de la riqueza trucada.

Ahora la crisis anuncia cambios necesarios y la dureza intelectual no resulta propicia. Y se descubre que donde había gestos o palabras sueltas que no terminaban de gustar, eran anuncios de diferencias graves, de diferencias no circunstanciales referidas a la calidad humana. Al descubrir que el vecino, poderoso para más cuentos, en realidad no tiene remedio. Es así, no como yo esperaba.

En verdad, en verdad, así, al principio, tenues y poco notorios, son los anuncios de cambio, y el gobierno, no porque uno lo diga, tendrá que negociar y los otros tendrán que estar preparados para esa negociación.