• Caracas (Venezuela)

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Freddy Lepage

Elecciones sin Chávez…

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Por los vientos que soplan y a juzgar por las demostraciones externas que ha dado el Gobierno, parece que los candidatos del chavismo van a tener que hacer campaña electoral sin el líder único de la revolución bolivariana. Esto, de ser así, representa en sí mismo una novedad que, por primera vez, ocurre desde que Chávez asumió el poder en 1999. Ya que en todos los procesos electorales anteriores su presencia ha sido omnímoda, apabullante, sin dejar espacio para más nadie.

Es más, gobernadores, sin mayores posibilidades, lograron triunfar gracias al apoyo de cuerpo presente que les dio Chávez. El caso de David de Lima es manifiesto. No hubiese derrotado a Andrés Velásquez, en el estado Anzoátegui, sin el respaldo directo del Presidente, su fracaso hubiese sido seguro. Así como De Lima, existen muchos otros que sin esa levantada de mano no hubieran ganado, ya que no tienen, salvo honrosas excepciones, liderazgo propio. Más ahora que muchos de sus abanderados son importados e impuestos por el poderoso dedo del jefe supremo.

Pero lo cierto es que Chávez, después de las elecciones, se ha mostrado muy pocas veces en público. Sus actos han estado restringidos a cortas transmisiones de radio y televisión en consejos de ministros realizados en Miraflores. Ni siquiera se ha hecho el traspaso formal de mando del nuevo ministro de la Defensa que debe ser presidido por el comandante en jefe de la Fuerza Armada. Todo ello lo que ha hecho es disparar las especulaciones sobre la gravedad de la enfermedad y las exigencias de una campaña que, aunque no es la suya, requiere de un importante esfuerzo físico. Ahora, súbitamente, surge la variable imponderable del viaje a La Habana para continuar su tratamiento contra el cáncer, autorizado por la Asamblea Nacional, sin fecha prevista de retorno.

Vistas las cosas así, el portaviones Chávez luce averiado, por lo que sus pupilos tendrán, en algún momento, que aprender a caminar solos. En lo personal creo que ya ese camino está trazado. Pero todavía es muy pronto para que se vean resultados claros y para aventurar cualquier reflexión.

Prácticamente todos los aspirantes del chavismo están tratando de copiar la campaña presidencial desde el punto de vista publicitario, con innovaciones que no van más allá de algunas consideraciones cosméticas, superficiales, que retoman las asignaturas en que, precisamente, el régimen ha fracasado. Es decir, pretenden presentarse como los únicos que pueden resolver los problemas regionales más sentidos, incluidos entre ellos, la seguridad, la vialidad y los servicios. Amén del “sutil” chantaje de que con los gobernadores de oposición los recursos no fluirán de la misma manera. En el fondo quieren inculcar en el imaginario popular que ellos garantizan una adecuada asignación de dinero para sus respectivas regiones. Argumento muy débil por lo demás, poco convincente.

En fin, estos comicios representan toda una novedad. Serán sin papá Chávez. Ahora bien, ¿qué tanto influirá la variable Chávez, en apoyo a sus pupilos? ¿Tendrán el tiempo suficiente para aprender a andar sin muletas, valiéndose de sus propios medios y condiciones? Y la interrogante más importante a los efectos de validar los resultados de las votaciones pasadas: ¿podrá Chávez, al verse disminuido físicamente y estar fuera del país, copar los medios de comunicación de una manera efectiva? ¿Cómo influirá su ausencia en la mentalidad y disposición de los electores? ¿Será efectivo su silencio tan estruendoso? ¿Cómo aprovechará la oposición esta ventaja comparativa? En fin, más preguntas que respuestas. Veremos qué pasa…