Manual de autoayuda política
15 de agosto 2012 - 14:40
Para lidiar contra la incertidumbre que generan las próximas elecciones, decidí ser un optimista radical. Por eso, desde hace unos meses, he sistematizado una serie de conclusiones políticas tranquilizantes en torno a lo que va a ocurrir el 7 de octubre y más allá.
La primera de esas conclusiones es que Henrique Capriles Radonski va a ganar las elecciones con una sólida ventaja. Ya las encuestas apuntan a eso, aunque lo mío no es una hipótesis fundada en ciencia alguna, ya lo dije, son intuiciones compiladas que constituyen más bien un manual de autoayuda política.
Este intento de salvarme de tanta incertidumbre comenzó la noche de las primarias, cuando Henrique Capriles dio su primer discurso como candidato de la oposición. ¡Oh, sorpresa!, a pesar de haberme formado en la tradición oratoria de los líderes fundadores de la democracia, y estar saturado del histrionismo mitinesco de los últimos catorce años, la forma tranquila y el fondo sensato del discurso de Capriles me parecieron extraordinariamente acertados.
"Miren, les voy a decir algo, yo no vengo a perseguir a nadie ni a quitarle nada a nadie", dijo y ha dicho Capriles en esa y otras ocasiones. Les invito a hacer un ejercicio (no hay manual de autoayuda que no insista en eso): quítenle a esa expresión las primeras seis palabras. Verdad que suena a promesa electoral hueca.
Eso es lo curioso del joven candidato, que con una forma de discursear tan alejada de la ortodoxia -eso de: "Miren,..."- haga que lo dicho tantas veces antes por otros, de pronto resulte nuevo y auténtico. Pero no todo es retórica afortunada.
El discurso de Capriles está acompañado de una conducta que lo refuerza mucho más allá de las palabras y lo hace a él creíble como candidato. Mirando lo que ha sido capaz de hacer en la campaña, nadie puede negar ya sus credenciales de líder del país.
Sí, hasta ahora ha sido David contra Goliat, pero hasta los filisteos comienzan a apostarle al más pequeño. Por esas razones, además del carácter y la valentía con que ha acompañado sus acciones, asegura mi manual, va a ganar e imponerse por encima de las dificultades. En particular sobre aquella que se expresa sotto voce en los corrillos opositores: ¿Le irán a entregar? Por supuesto que lo van a hacer.
La victoria de Carriles no será un hecho inesperado. Se ha venido gestando desde el primer día de esta campaña y, poco a poco, ha conformado la masa crítica necesaria para prevalecer. Lo anima, y comunica a sus seguidores, un enorme élam democrático que para el 7-O será una fuerza indetenible, contundente, física.
No habrá CNE ni estructura institucional alguna que quiera desconocerla o atravesarse en su camino.
Hugo Chávez, cuyo mayor atributo es la viveza, ha percibido el temor de algunos venezolanos y se aferra a él. En sus últimas intervenciones ha afirmado que ni los empleados públicos, ni los beneficiarios de las misiones, ni los trabajadores de Pdvsa ni, peor aún, los militares van a aceptar un gobierno de Henrique Capriles.
Generar miedo ha sido un recurso habitual del comandante-presidente-humanista; una de las formas del amor que dice profesarnos, sádico, pero amor al fin y al cabo. Al respecto, mi manual considera que, como dijo Talleyrand, con las bayonetas se pueden hacer muchas cosas, menos sentarse sobre ellas.
El poder tiene sus cosas extrañas y una de ellas es ese carácter metafísico que lo hace aparecer y desaparecer en un instante. Algunos jefes del chavismo, que por sus desmanes saben que sus carreras mediocres terminarán con la del comandante-ex presidente, podrán resistirse, pero se rendirán ante la fuerza del nuevo poder democrático.
El manual de autoayuda también expresa la confianza que siento en la gestión del futuro gobierno. Creo que conducida por un presidente moderno y democrático, Venezuela, unida, va a experimentar un auténtico estallido de creatividad en todos sus ámbitos.
Que los venezolanos y extranjeros, convencidos del respeto a la Constitución por parte de la joven administración, pondrán todos sus recursos al servicio del país para hacerlo grande y próspero. Que quienes tuvieron que irse, volverán y harán aportes valiosísimos a nuestro desarrollo. Eso creo genuinamente.
Ahora, si por una de esas emboscadas del destino, el vil egoísmo vuelve a triunfar y continúa esta tragedia, no entraré en pánico. La última lección del manual recomienda tener listo otro sobre cómo resistir y combatir esta farsa hasta derrotarla, sin que obste el tiempo que tome. Miren, les voy a decir algo...

