• Caracas (Venezuela)

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Freddy Carquez

¿Economía mixta?

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Una vez más la historia de la humanidad nos recuerda a estos modestos y alebrestados servidores venezolanos que las políticas económicas son las que han decidido y siguen decidiendo el curso de los acontecimientos de los procesos civilizatorios. Nunca ha sido suficiente con asaltar el poder; su conservación demanda desarrollo y soluciones progresistas para la población, por lo que no basta con poderosos aparatos de seguridad, aviones, tanques, bayonetas o cañones, torturas o persecuciones, señor ministro Rodríguez Torres, cualquier duda sobre lo que le trato de explicar diríjase a Deng Xiaoping o Raúl Castro. 

Y usted, canciller Jaua, es importante recordarle que para explicar el deterioro nacional y la responsabilidad de sus gobierno en ella no es suficiente con hilvanar cuentos como los de Sherezade, Fouché,  McCarthy o Pedro Estrada, destinados a sostener la discutible administración estatal chavo-madurista, porque no tengo la menor duda de que es escuchado en cualquiera de los escenarios por los cuales se pasea en América del Sur porque la factura petrolera lo permite, pero eso es completamente diferente cuando se trata de convencer y recuperar la credibilidad aporreada, porque su tesis de la hegemonía a los “coñazos” no solo es falsa, sino que únicamente ha servido para encubrir numerosas y tenebrosas dictaduras en nombre de utopías religiosas, nacionales o sociales.

Regresando al tema del funcionamiento de la economía venezolana, señor presidente Nicolás Maduro, la catástrofe actual, causa fundamental del pleito social y político que nos encontramos viviendo, es producto de una trágica combinación de ignorancia, dogmatismo y corrupción, proceso incubado en las últimas 3 décadas, pero la gestión que usted representa, con 15 años de administración continua, es la principal responsable del retroceso de la producción nacional, del elevado costo de la vida, de la escasez, de la pérdida de la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, de la violencia reinante y de la pobreza creciente.

Está a la vista que al desorden y la confusión generados por la convocatoria excluyente y sectaria, desarrollada como política de Estado por el gobierno actual, se han sumado las carencias materiales del presente, generando en nuestra comunidad desconcierto y rabia, al resultarles a nuestros ciudadanos completamente inexplicables los resultados de una gestión que ha dispuesto de una extraordinaria abundancia de recursos de capital y apoyo político, molestias que se convierten en ira y frustración cuando nos encontramos con las recurrentes manifestaciones de abuso de poder que comienzan en la complicidad de la cúpula gobernante con la corrupción, sigue en la organización del desorden administrativo y se esconde en la criminalización de la denuncia y de la protesta.

La ignorancia revelada en la irracionalidad del diseño de los planes económicos, reforzada por la conducción sectaria al construir las alianzas necesarias para que los proyectos avancen, estalla al tratarse de la irresponsable utilización del dinero destinado a la inversión, convirtiéndose las  programaciones en una sumatoria de fracasos y pérdidas cuantiosas, inmenso derroche de recursos y oportunidades que han afectado gravemente nuestras condiciones de vida, razones más que suficientes, diputado Diosdado, para que los venezolanos estén bravos.

Detenernos en cada uno de los factores que citamos para explicar la contra-economía diseñada por el chavo-madurismo es muy importante, porque ese ha sido el “talón de Aquiles” del delirio gubernamental, profunda deformación de una justa concepción; por supuesto que es indispensable que nuestra economía responda a la acción compartida entre el Estado, la empresa privada y los trabajadores, pero debe ser producto de intereses comunes, integrados en planes decididos en forma negociada y conducidos de manera transparente, con resultados efectivos y a la vista y oídos de la opinión pública.

Tan reaccionario y absurdo es el anticomunismo como el anticapitalismo; nuestra prosperidad económica demanda una relación armónica con las aspiraciones de equidad social y democracia política de nuestra población, por lo que la calidad de lo que hacemos y decimos es determinante, exigencia que impone la superación del comportamiento improvisado y aventurero del Ejecutivo y los diversos poderes públicos.

Objetivos económicos que deben obedecer a las necesidades y posibilidades locales, regionales y nacionales, tomando del universo continental e internacional todo aquello que nos fortalezca; estableciendo una relación de intercambio en la cual el beneficio sea mutuo, proceso en el cual tan importante como la inversión de capital en condiciones favorables es nuestro avance científico y técnico, por lo cual también hoy es prioridad recuperar el terreno perdido en la construcción educativa.