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Eduardo Semtei

La ausencia de un partido de centroizquierda

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La razones por las cuales Avanzada Progresista, La Causa R, el Movimiento Progresista de Venezuela, Bandera Roja y otras organizaciones similares no terminan de integrarse en una sola, incluso, con un programa común, tesis políticas similares y un contenido programático semejante es cosa de misterio. Es inexplicable. Solo mediante un laborioso ensayo se pueden encontrar diferencias minúsculas entre ellos. Mientras tanto, su dispersión conspira abiertamente contra ellos mismos y contra el futuro del país, los principios democráticos, la economía, la cultura y el proceso civilizatorio.

Un partido de centroizquierda es imprescindible en los actuales momentos en que las grandes mayorías desposeídas, pobres, humildes, han sido bombardeadas incansable y miserablemente por una verborrea forrada de demagogia y miles de millones de dólares; oficiales y paralelos. El ofrecimiento de un socialismo del siglo XXI no es más que la repetición pobre y minusválida de los modelos soviético y cubano que fracasaron estrepitosamente.

América Latina se mueve hacia la izquierda. Esa tendencia histórica afianza y apuntala aún más la necesidad de una agrupación de tal naturaleza. No les es fácil a las grandes mayorías, a las corrientes masivas de trabajadores, a los habitantes de los barrios pobres y de los pueblos apartados moverse electoralmente, políticamente del chavismo que una vez los conquistó a modelos programáticos y a partidos situados en el horizonte a partir de la centroderecha.

Henri Falcón ha sido uno de los principales entusiastas de esta idea de un nucleamiento de las fuerzas progresistas. Si su labor incansable no encuentra eco se habrá consumado un gigantesco error histórico con claras responsabilidades en las direcciones nacionales de los principales partidos llamados a la unidad, a la fusión. Un esfuerzo hacia el progresismo. Frente al socialismo decadente el progresismo incluyente. Hacia un Estado de igualdad. Frente a la ley. Un Estado de gestión. Regulador. Eficiente. De respeto a la propiedad privada y de promoción del emprendimiento. El ejercicio de un gobierno transparente. Absolutamente respetuoso de las libertades individuales. Ajeno a la manipulación de la información y especialmente contrario a la deformación que representa la idea de una hegemonía comunicacional. Con una prensa libre y respetuosa de la verdad. Un gobierno comprometido con la educación gratuita a todos los niveles pero al propio tiempo coordinada con la educación privada. Solvente con el derecho a la salud, a la seguridad ciudadana. Un gobierno respetuoso del derecho a un trabajo bien remunerado y a las organizaciones sindicales. Respeto absoluto a los derechos humanos y partícipe de todas las organizaciones regionales e internacionales cuya función se enmarque en tales principios. Con programas adecuados de jubilaciones y pensiones. Totalmente articulado con el sector privado en lo referente a construcción de viviendas. Cuidadoso de su endeudamiento y ajeno totalmente a servilismos con potencia alguna. Totalmente multilateral en sus relaciones económicas y libre de influencias extranjeras especialmente en materia militar y de seguridad. Propulsor de una Pdvsa con capacidad de producción hasta de 6 millones de barriles diarios en el tiempo más corto y asociada con las principales empresas mundiales del ramo. Convertirla en una potencia energética de primer mundo.

El progresismo es renovación y fortalecimiento de los partidos políticos y de equilibrio absoluto en los procesos electorales. Renovador inmediato del CNE, el TSJ y el Poder Ciudadano. Con calidad institucional y justicia social. Mercados financieros libres y eliminación del control de cambios. Regreso al equilibrio de poderes. Hacia un crecimiento exponencial de las clases medias. Lo que nos une es mil veces más importante que aquello que nos distancia. Los estamos esperando.