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Baltazar Porras

Discrecionalidad

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La discreción tiene relación con lo no regulado con precisión. Queda al arbitrio de quien ejecuta una acción. Si bien la discrecionalidad hace referencia a la capacidad de obrar con libertad y agudeza, no es menos cierto que muchas de las cosas que tienen que ver con el colectivo deben estar normadas para evitar que “la discreción” lo lleve a uno a actuar de diferente manera según el sujeto que tengamos delante.

Un agente de policía vial puede dirigir el tráfico en una esquina cualquiera. La experiencia dice que no logra hacerlo con la precisión matemática del semáforo que actúa con “regularidad” y da oportunidades iguales a las partes. Las alcabalas, lugares de control del paso ciudadano, van desapareciendo en la mayor parte del mundo; y los controles aduaneros responden hoy en día a aparatos sofisticados en los que la “discrecionalidad” del funcionario queda reducida al mínimo.

En nuestro país sucede lo contrario. Se multiplican los controles de todo tipo y queda a la “discrecionalidad” del funcionario su aplicación. En otras palabras, es una puerta abierta a la corrupción y al abuso. Si no que lo digan los camioneros que transportan cualquier tipo de mercancías por las carreteras de nuestra patria. Deben llevar un cierto porcentaje para “donarlo” en cada una de las alcabalas fijas o móviles. Es denigrante y atenta contra la dignidad humana la manera como revisan el equipaje de los pasajeros en el terminal internacional de Maiquetía. Todo queda a la “discrecionalidad”, mejor al humor del agente de turno.

Los mecanismos de control de las divisas es “discrecional” y, por tanto, inequitativo. Hay papel para publicar 30 millones de libros ideologizados para repartir en las escuelas y liceos. Pero no hay dólares para la prensa, ni para editar libros, o el simple papel bond o tualé para el uso cotidiano.

La discrecionalidad convertida en ley en la vida pública es una fuente de abuso, corrupción e inequidad. Debe ser abolida. El semáforo es el mejor ejemplo: todos queremos y podemos pasar, en las mismas condiciones y con los mismos derechos y obligaciones.