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Alberto Soria

Diga cuáles son

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Lo siento, no puedo. Amigos muy queridos me piden que les envíe una lista con los 25 restaurantes preferidos. Publicarán un trabajo sobre gastrónomos y sus preferencias. Durante tres días la memoria pelea con los dedos de las manos.
Ya me pasó hace años con la famosa encuesta Pomés. Fue en 2006. En ésa oportunidad, me sobraban nombres, direcciones, platos memoriosos, botellas. En ésta oportunidad siento que el país ha cambiado tanto, que me sobran dedos.

I
Pomés, famoso fotógrafo, publicista y gastrónomo catalán, premiado en Venecia y en su país, entre otras travesuras lanzó en 2004 una pregunta para recoger listas.
Es lo mismo –con diferente finalidad, tono y pertinencia- que hacen ahora quienes proclaman “el mejor restaurante del mundo” y “el mejor cocinero del mundo”. La diferencia es que entonces las listas circulaban entre amigos que se divertían, asombraban, o negaban la lista.
Ahora con Twitter y Facebook las listas recorren el planeta, salen en la televisión. Y la gente cree que es cierto.

II    
 “¿Cuáles son los diez platos, comidas o bebidas, dulces o salados, que te gustan más; que se te hacen la boca agua? No importa el orden”, preguntaba Pomés
“Lo siento, no puedo” respondí al remitente. “En comida y vinos, no sé contar hasta diez. Me sobran botellas y me faltan dedos. Me sobran antojos, y me faltan dedos. Se me hace agua la boca, pero con diez no alcanza. Lo intento y nunca llego. Siempre me paso.
“Los platos de mi abuela siciliana, eran más de diez. Y los de abuela catalana, también. ¿Qué hago? ¿Niego a una abuela y voy al Infierno? Sólo los tintos preferidos de mi padre -que me enseñó a catar- eran más de 30. Los vinos de tutores y maestros, cientos. ¿Qué le digo a san Pedro cuando, por ningunear esas botellas, me niegue la llave?
“¿Qué hago con los quesos? ¿Y con el oliva extra-virgen? ¿Miento y digo que los postres no me gustan? ¿Renuncio al pan? Puedo abjurar de la langosta, de la cocina molecular y la deconstrucción, pero no del pà amb tomàquet, el ají, ni las arepas de Fabiola. ¿Cómo desecho el Oporto? ¡Ajá¡ suponga que me lo estoy pensando: ¿Y dónde dejo los single malts? ¿Y el coñac, el ron, y la grappa?
“¿Y si hacemos trampa: en lugar de diez platos, diez cocinas nacionales? Lo siento. Aquí tiene más de diez preguntas, para demostrarle porqué no puedo”.
Para honrar a los amigos que lo piden, responderé sobre los restaurantes. Pero en 2013, me sobran dedos.