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Francisco Javier Pérez

Diccionario Nietzsche

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Cuando Gilles Deleuze se aproxima a la figura de tormentosa factura del creador de Así habló Zaratustra ensaya un abordaje que requiere del formato diccionario para satisfacer el intento. La vida, la filosofía, la obra y los extractos temáticos de los libros cúspide se completan con el "Diccionario de los principales personajes de Nietzsche", sección tercera del histórico libro firmado por el autor de Mil mesetas. Titulado con escueta perfección, Nietzsche (1965) (Arena Libros, 2000) se ubica en la lista de los primeros tratados modernos que revisan el fenómeno del genio enfermo de la Alta Engadina.

Ejerce el genio de filósofo y el genio ejerce de músico (esos hermanos de la filosofía, como formulara de los artistas sonoros el músico filósofo Theodor W. Adorno): "A veces tranquilo, a veces en crisis, parece que se ha olvidado totalmente de su obra y compone todavía música". Deleuze lo perfila como el "pensador maldito".

El diccionario en cuestión, en la forma y en el fondo de aquellas experiencias lexicográficas inventadas en torno a escritores, artistas, científicos y pensadores (por ejemplo, el prodigioso Diccionario Berlioz , dirigido por Pierre Citron y Cécile Reynaud), quiere servir de retrato del filósofo estudiando los personajessímbolo de los que se valió para ordenar la materia ícono-mitológica de sus tratados. Nueve artículos que determinan los territorios mentales en los que el autor señala al autor: "Águila (y Serpiente)", "Araña (o Tarántula)", "Ariadna (y Teseo)", "Asno (o Camello)", "Bufón (Mono, Enano o Demonio)", "Cristo (San Pablo y Buda)", "Dionisos", "Hombres superiores" y "Zaratustra (y el León)".

El enfoque exige que nos fijemos en "Hombres superiores", médula anímica del filósofo y ánimo medular de su filosofía. Ocho entidades para el ejercicio construyen el mito: el último papa, los dos reyes, el más repugnante de los hombres, el hombre de la sanguijuela, el mendigo voluntario, el mago, la sombra viajera y el adivino. El orden ochavado se hace templo: "Son múltiples, pero son la prueba de una misma empresa: tras la muerte de Dios, reemplazan los valores divinos por valores humanos. Representan por tanto el devenir de la cultura, es decir, el esfuerzo por poner al hombre en el sitio de Dios. Como el principio de evaluación permanece igual, como no se ha producido la transmutación, ellos pertenecen plenamente al nihilismo y están más cerca del bufón de Zaratustra que el propio Zaratustra. Son fallidos, malogrados, y ni saben reír ni jugar ni bailar".

El léxico aproxima las nociones orgánicas sobre el aforismo y el poema, medios de expresión integrados por Nietzsche a la filosofía. Más que conocer verdades ellos facilitan (o dificultan) la interpretación y la evaluación del conocimiento. De este empeño, el aforismo se entiende como el arte de interpretar tanto como la cosa misma por interpretar; y el poema, a su vez, como el arte de evaluar tanto como la cosa por evaluar. Intercambio imperturbable entre los objetos y los sujetos. Clamando por un filósofo del futuro, aquél que fortalezca la creación como el poder de recordar lo que fue esencialmente olvidado. ¿Acaso no es esta una de las maneras de entender el diccionario? La recuperación de los lenguajes olvidados.