• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

Diálogo: un duro pero inevitable camino

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Cualquier esfuerzo que se haga por la paz, por encontrar un espacio que permita dirimir las diferencias entre los venezolanos en un ambiente de respeto, de diálogo sincero y productivo merece ser alentado. Por eso aceptamos participar en la Conferencia por la Paz, que ahora, de acuerdo a lo anunciado por el presidente Nicolás Maduro, asume carácter permanente.

No pretendemos usurpar allí el rol de ninguno de los actores que son fundamentales para encontrar una solución al actual conflicto político y social que vive Venezuela. Esa no es nuestra intención ni la de otros integrantes de la Comisión Política designada para coordinar y promover las tareas en función de la paz y el diálogo. Nuestra meta es contribuir a que se logran las condiciones necesarias y suficientes para que se sienten en un mismo espacio los actores fundamentales de esta coyuntura. Eso es lo importante.

Es alentador que en  el ámbito económico ya se hayan producido importantes reuniones para facilitar las decisiones que ayuden a corregir los problemas de acceso a las divisas, escasez de productos, desabastecimiento, contrabando de extracción, excesiva permisología que entraba los procesos y las distorsiones en materia de costos y precios. Y tan alentador como eso ha sido la presencia en estas reuniones de Jorge Roig, presidente de Fedecámaras, de Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar,  junto a figuras como Miguel Pérez Abad, presidente de Fedeindustria, Alberto Cudemus, presidente de Feporcina, de la dirigencia de Consecomercio, Fedeagro, Cavidea y otras instancias representativas del mundo empresarial, además de una representación sindical que sin duda debería ser ampliada.

Pero hay que seguir trabajando, como lo vienen haciendo todos los integrantes de la Comisión, encabezados por el vicepresidente Jorge Arreaza, para lograr que los partidos políticos opositores formen parte del mecanismo de diálogo, al igual que los estudiantes y demás sectores del país. El diálogo tiene sus detractores, es cierto. De lado y lado hay desconfianza, y es lo natural en un país tan polarizado como el nuestro. Lo importante es crear un clima de confianza que permita avanzar.

Tal y como lo hemos dicho, se requieren señales claras por parte del gobierno, pero también por parte de la oposición. En eso se está trabajando intensamente. Son días de reuniones formales e informales. Los resultados no son cosa de coser y cantar, pero hay que poner una dosis extra de optimismo en la capacidad que podemos tener los venezolanos para superar la violencia y encontrar soluciones. Creemos haber sido lo suficientemente explícitos en nuestros planteamientos sobre este difícil momento, tanto en la primera como en la segunda reunión realizada en Miraflores y transmitidas suficientemente en los medios .Por ello no quiero ser reiterativo sino en el deseo de que este esfuerzo dé sus frutos.

La agenda de este diálogo no tiene límites, tal y como el propio presidente Nicolás Maduro lo afirmó. Por ello la importancia de crear los espacios para que los partidos políticos, los medios de comunicación social, los   periodistas, los universitarios, los trabajadores, y todos los sectores puedan expresarse, presentar sus demandas, exigir soluciones, hacer propuestas y recibir respuestas a sus planteamientos. Utilicemos el coraje de los venezolanos para construir puentes en lugar de colocar barricadas, de cualquier naturaleza. Y pongamos el acento en trabajar para que nadie en  Venezuela se sienta excluido, para que tengan plena vigencia los derechos plasmados en nuestra carta magna, y para que superemos esta coyuntura y podamos extraer de ella, todos, las conclusiones que nos permitan dejarle un mejor país a las nuevas generaciones.