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Eduardo Semtei

Una sentencia hermenéutica

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Los nuevos códigos semánticos y la fenomenología semiótica que se desprende de la sentencia del TSJ permiten novedosísimas interpretaciones dentro de la hermenéutica jurídica, tanto en la vida cotidiana de los sujetos de derecho, como en los criterios de demarcación de los paradigmas del conocimiento. Basta comenzar advirtiendo el hecho revolucionario de que los partes médicos no tienen que ser ofrecidos por galenos. La heurística roja da para todo. Ellos se amoldarán al léxico, al argot propio de quien ofrece la información. Aportes de la lingüística y la filología chavistoide al conocimiento universal.

Si fuera un militar la información rezaría: "El paciente lucha de frente contra la enfermedad; ésta parece no ceder ni un milímetro en el paralelo de la salud, mientras avanzan los leucocitos por la retaguardia y los glóbulos rojos toman la colina de los pulmones en verdadero despliegue de infantería terapéutica. La victoria no se hará esperar". Así, más o menos lo declararon Maduro y Villegas en un acto de madurez.

Si le tocara el turno al recién llegado Winston Vallenilla, que estaba agazapado en RCTV esperando un chance para "facilitarse" su camino a la revolución y a las prebendas, y cuando digo prebendas hablo de dólares, euros, contratos, importaciones, compras, Cadivi. Ah, muchacho avispado, carajo. Bueno, si narrara Vallenilla diría: "Desfila por la pasarela de los alveolos un virus malintencionado vistiendo un traje de células malignas que no hace tono con la corbata de antibióticos y esteroides; por otra parte, la delineada máquina de auxilio respiratorio destaca claramente en el fondo azul de la cama clínica donde se encuentra el hombre". El semiólogo Winston es insuperable. Qué lindo se veía cuando gritaba: "Viva RCTV", "Viva Marcel Granier", "Fuera Chávez". Ay. Perdón. Me equivoqué, eso era cuando estaba en la nómina especial de Peter Bottome. Ahora es: "Tengo las dos rodillas en tierra". Cosas de la lexicografía.

Mientras los herederos de Delio Amado León exclamarían: "El paciente se encuentra entre tres y dos. Está Maduro en tercera, anota con un toquecito, Diosdado en primera. Tiene ganas de robarse la base. Pichando una bacteria infernal y maligna. Hay conferencia en el diamante con Raúl y Fidel. No se sabe nada de lo que pasa en el dogout del PSUV. Todo el mundo quiere adivinarle la señal al pitcher. Foul de Jaua y sigue la cuenta en tres y dos".

En otros países, quizás primitivos e irresponsables (Estados Unidos, Brasil, Colombia, Francia, Egipto, Uruguay, Paraguay, Argentina y otros 156), sale un cristiano con una bata blanca, un estetoscopio guindando y un nombrecito en el bolsillo del pecho donde puede leerse Dr. Fulano y viendo las cámaras dice: "El paciente tiene cáncer en la garganta. Será operado hoy en la tarde por los doctores Pedro, Pablo, Chucho, Jacinto y José. La operación consiste en extraerle el tumor quirúrgicamente, durará 3 horas la intervención con un período de recuperación de 6 semanas".

Las razones revolucionarias inventadas por Fidel Castro para no decir nunca de qué padece, conducta que si no se la impuso como "un padre" a Chávez, por lo menos el comandante se las copió descaradamente como "un hijo", son inexplicables. El misterio, el secreto, la mentira, el engaño son propias de los gobernantes dictatoriales o semidictatoriales o casidictatoriales o conganasdeserdictatoriales. Esto sin entrar a analizar la cantidad de burlas, chistes, mamaderas de gallo, chanzas, jocosidades y guasas que circularon profusamente en las redes sociales. Para muestra un botón. El marido, escapado con su secretaria, regresa orondo el lunes. La esposa furiosa le reclama. Y contesta el pecador. Fue una relación sobrevenida. No se trata de ninguna ausencia, pues yo mismo no la he decretado. Y he regresado cuando he regresado. No antes ni después. En todo caso, fue un permiso indefinido. Una continuidad del fin de semana. Si quieres me demandas ante Estelita. Pendeja.