• Caracas (Venezuela)

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Ramón Piñango

¿Detalles?

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La oposición al régimen ha vivido en los últimos meses tiempos difíciles y apremiantes. Tiempos complicados. Esta podría ser la explicación, pero nunca la excusa, para no haberse ocupado o no estarse ocupando de dos asuntos clave, aunque diferentes muy reveladores del desastre generalizado en que nos encontramos: la escasez de medicamentos e insumos médicos esenciales, y la vinculación del apodado Gordo Bayón con quienes detentan el poder.

Lo primero, la escasez de medicamentos e insumos médicos, tiene que ver directamente con que muchos ciudadanos sufran o, incluso, mueran. Tal escasez ha sido denunciada por personas y asociaciones relacionadas con servicios médicos, y por quienes la padecen. También hemos escuchado a varios comunicadores sociales ocuparse del asunto. Sí, por ahí algún político opositor debe haber mencionado el asunto, pero no mucho más.

Lo segundo se refiere a un asesinato muy reciente: el de un personaje residenciado en el estado Bolívar, reseñado por los medios como alguien que había cometido serios delitos, relacionado con lo más oscuro del mundo sindical de esa zona, pero que gozaba de la confianza de altos personeros del gobierno regional, y aparentemente también del gobierno nacional… de hecho fue asesinado al salir de una reunión en Miraflores. De nuevo son los comunicadores quienes han luchado para llamar la atención sobre este caso. Y algún dirigente político de Guayana ha hecho señalamientos al respecto. Pero no mucho más.

No mucho más que una perdida declaración por ahí es lo que ha hecho la dirigencia política opositora, en relación con esos dos asuntos: uno que se refiere directamente al dolor humano y otro que evidencia el grado de descomposición de las estructuras gobernantes. En relación con ambas cosas unos cuantos ciudadanos hemos esperado en vano al menos una contundente declaración de parte de la más alta dirigencia opositora y una sólida exigencia de investigaciones muy a fondo. “Contundente” quiere decir hacer algo que llegue a la mayor cantidad de personas posible, algo que suene y resuene, que deje alguna huella en la mente de la gente, en su razonar.

Parece que nada parecido a algo contundente vamos a ver, a pesar de que la carencia de medicinas e insumos médicos afecta a parte importante del pueblo, muy especialmente a quienes menos recursos tienen. Tan es así que no sería en absoluto sorprendente que el número de personas que ha sufrido o fallecido por tal carencia sea mayor que el número de muertos y heridos asociados con la protesta. Ni tampoco ninguna alharaca bien planteada veremos en relación con la vinculación de un reconocido delincuente con cosas importantes del Estado.

¿Qué ocurre con el liderazgo opositor? ¿Ha de continuar sus luchas desvinculado del acontecer real y concreto en esta sociedad? No puede negarse la importancia de la lucha por los derechos políticos fundamentales y por valores sagrados como la libertad. Personalmente e insistido en un tema fundamental como lo es la separación de poderes para que exista justicia, y un control efectivo del Ejecutivo, pero si temas como éstos no son asociados con el sufrimiento de la gente y con la manifestación prácticamente fotográfica de la vinculación entre el régimen y el malandraje, la lucha por los principios democráticos difícilmente dejará de ser una abstracción, una preocupación peculiar de la clase política o de académicos aéreos.

Puede entenderse que haya actores de la oposición muy ocupados lidiando con el diálogo que pudo haber sido y no fue, o por la salida que nunca se entendió como se debió haber sido entendida, y, sin duda, por los presos políticos, pero alguien tiene que ocuparse de lo que puede llegar a la gente de manera muy directa, porque es palpable y tiene que ver con su vida. Ese “alguien” deben ser los políticos. Los comunicadores han cumplido haciendo denuncias importantes que luego son ignoradas o tratadas como detalles. ¿Detalles?