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Vladimir Villegas

Después de Giordani ¿qué?

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“Aporrea.org” se ha convertido en el espacio virtual principal del debate en el seno del chavismo, sobre todo después de la publicación de la extensa carta en la cual el ex ministro de Planificación Jorge Giordani deja su “testimonio y responsabilidad frente a la historia”, un documento que tal vez ha sido uno de los más leídos a lo largo de la existencia de esa publicación afecta al oficialismo.

Esta página es hoy una fuente ineludible de información sobre lo que ocurre en el seno de la corriente política identificada con el pensamiento y la acción del fallecido presidente Hugo Chávez, en cuyo seno se debate hoy en torno a cuál debe ser el rumbo a seguir en lo político y en el ámbito económico. La cercanía del III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela es una de las razones para que aflore la discusión, pero más que el congreso en sí es la severa crisis económica existente en el país, caracterizada por una inflación para nada envidiable, que carcome hasta el salario más alto, y un desabastecimiento en bienes esenciales que convierte en un doloroso hecho cotidiano las largas colas para adquirir productos insustituibles para los venezolanos.

No solo el chavismo está inmerso en ese debate. Estamos hoy en medio de una gran discusión nacional en torno al rumbo que debe tomar el gobierno del presidente Nicolás Maduro. En “Aporrea” leemos desde los artículos más densos que rayan incluso en lo etéreo, hasta los que abordan la situación del país desde una visión sencilla y práctica más conectada con la realidad concreta.

Pero más allá de Aporrea, del chavismo e incluso de la oposición, está una población que quiere señales, que interpreta la salida de Jorge Giordani del gabinete como un indicio no del todo claro de que vienen cambios. La incertidumbre no distingue entre chavistas y no chavistas. Es moneda corriente la preocupación por el deterioro del salario, e incluso por el destino de las misiones sociales, sobre todo de aquellas que muestran señales de debilidad o agotamiento.

Corresponde al gobierno en general, pero particularmente al presidente Nicolás Maduro, despejar la incógnita con respecto a si el reemplazo de Giordani por Ricardo Menéndez es simplemente la sustitución de un ministro por otro o una clara expresión de una decisión de tomar medidas en concordancia con lo que exige la racionalidad en materia económica, para torcerle el pescuezo a la inflación, atraer inversiones, reactivar la producción interna, simplificar el enrevesado esquema cambiario, sacudir la paquidérmica burocracia estatal, que convierte en una quimera hasta el trámite más sencillo, imponer una verdadera disciplina fiscal, generar empleos de calidad, derrotar el desabastecimiento y favorecer el emprendimiento como camino estratégico para romper con el rentismo.  

La magnitud de las dificultades que vive el país ya es de por sí una razón de peso suficiente para que el gobierno escuche otras opiniones sobre lo que debe hacerse en materia económica, y no se limite al círculo de los ideológicamente comprometidos con el chavismo. Las mesas de diálogo con el sector productivo deben ser convocadas para iniciar esas consultas, e incorporar las más variadas expresiones del sector laboral.

Y también estas dificultades son una razón de peso más que suficiente para que se hagan esfuerzos desde la MUD y del propio Ejecutivo que permitan reanudar cuanto antes el diálogo político interrumpido ya hace unas cuantas semanas, e incluir en su agenda el intercambio de ideas sobre lo que debe hacerse en el campo económico. Ya se cerró el ciclo Giordani, con sus luces y sombras… ¿Hacia dónde vamos, Nicolás?