• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Desfile y derroche

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A lo largo de la historia los desfiles militares han tenido diferentes motivaciones. Entre ellas, la de impresionar al enemigo mostrando la capacidad armamentística de un país y hacer propaganda para alertar a las naciones vecinas y a los disidentes internos sobre el poderío bélico de que dispone una nación.

También se hacen desfiles militares para inflarle el ego a los dictadores en el mundo y, en especial, a los dictadorzuelos latinoamericanos que sienten como suyos esos homenajes y los vinculan a su poderío personal.

Al general Perón, en Argentina, le encantaba esta suerte de carnaval de uniformes, a Pérez Jiménez en Caracas ni se diga, y el peor de todos y el más estrambótico ha sido Fidel Castro, que se ufanaba de odiar a los militares y, luego de llegar al poder, nunca se quitó el uniforme de comandante.

Hoy, perdido el escaso juicio que siempre tuvo y sordo como una tapia,  ya no disfruta de los viejos desfiles que hacía en La Habana en honor de los rusos, los nuevos dueños de Cuba.

Pero lo verdadero y lo correcto es que los desfiles militares deben servir excepcionalmente para recordar o conmemorar fechas patrias, que por su relevancia y significación no pueden ni deben ser olvidadas por la sociedad.

Hay países que usan estas conmemoraciones de manera prudente por lo costoso y por los riesgos de seguridad que acarrean; además, porque obviamente el país que quiera saber qué poderío militar tiene una nación solo debe suscribirse a una de tantas publicaciones dedicadas a los asuntos militares.

La lista de paradas militares en el mundo indica que Venezuela es el país que más desfiles tiene por año. Recordemos algunos que son tradicionales y otros que han inventado Chávez y Maduro: desfile en conmemoración de la Batalla de La Victoria, celebración del 19 de Abril de 1810, desfile Batalla de Carabobo y Día del Ejército, desfile del Día de la Independencia y Día de la Fuerza Armada Nacional, celebración del Día de la Resistencia Indígena. El 17 de  diciembre se conmemora el aniversario de la muerte del Libertador, sin desfile pero con actos oficiales en el Panteón Nacional.

A esto hay que agregarle el que se realizara mañana, tal como lo anunció Nicolás Maduro. Será un desfile cívico-militar en Los Próceres, para conmemorar el primer año de la “siembra” del líder de la Revolución bolivariana, Hugo Chávez. “Su amada Fuerza Armada va a salir a marchar, a cantar y a recordarlo”, dijo. Mencionó que ese día se realizarán actividades que contarán con la asistencia de líderes de América Latina y el Caribe, así como cancilleres, vicepresidentes y presidentes de parlamentos.

De allí los aviones que han surcado los cielos de Caracas en estos últimos días en preparación para el desfile militar. ¿Por qué la desaparición de Chávez debe ser un día de conmemoración nacional y por qué honrarlo con un desfile militar? Estas son, sin dudas, las disparatadas acciones del Ejecutivo que se suman al despelote nacional.

En primer lugar, a ningún expresidente venezolano se le ha hecho semejante reconocimiento. El presidente fallecido está en la memoria de los venezolanos de muchas maneras, unas buenas y otras nada agradables. Pero para una gran mayoría cualquier conmemoración debería ser la de su partido y la de su familia. No hay ninguna ley ni decreto que le dé tal prerrogativa a este mandatario que aún está siendo evaluado por la historia.

Además, no es ético invertir los miles de millones de bolívares que exige una actividad de esta naturaleza. ¿Por qué no usan el expediente del propio comandante eterno, que canceló la parada anual del Día del Ejército por los costos que ello implicaba?