• Caracas (Venezuela)

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Ramón Hernández

Derrota penosa y autoinfligida

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Venezuela, por la ineficiencia y corrupción de Pdvsa, produce 500.000 barriles diarios por debajo de la cuota que le tiene asignada la OPEP. Ese bajón se ha incrementado desde que el ex conductor del Metrobús Nicolás Maduro asumió la jefatura del Estado. Además, desde ese mismo día, los costos de producción del hidrocarburo comenzaron a incrementarse. De 11 dólares, casi el doble de lo que cuesta producirlo en otro país, pasó a 23, sin que hubiera otra justificación que el aumento de la burocracia y el despilfarro. Además, el subsidio que le mantiene el BCV con préstamos a fondo perdido fue fortalecido y se le han ampliado las posibilidades para que obtenga más bolívares por menos dólares mediante el uso discrecional del mercado paralelo de divisas.

El miércoles, cuando el presidente ex conductor, recibió a la directiva de Pdvsa y a los sindicatos que comanda Wills Rangel, había razones para que Eulogio Delpino tragara amargo, y no porque la manipulación mediática lo obligaba a simular que se tomaba una botella de agua contaminada con el derrame petrolero que llegó hasta el río Guarapiche, sino el reclamo del jefe del Estado: “Tienen que producir más, ser más eficientes”. Casi se le sale el carajo, pero se controló. 

Si antes, a 40 dólares el barril, se obtenían ganancias brutas de 29 dólares, ahora, cuando a la República le falta el cuartillo para completar el medio y le han cerrado por maula las líneas de crédito del exterior, los ingresos se redujeron a 17 dólares. Tiene razón Maduro en arrecharse. Tiene menos real para viajar y llevar su comitiva de 80 personas con gastos pagos y viáticos de 800 dólares cada una.

La empresa insignia del estatismo bolivariano entró en la fase que ya transitaron las torrefactoras expropiadas, las empresas básicas de Guayana, aceites Diana, las cementeras, las plantas de harina de maíz precocida, las tomateras y las siembras de yuca y onoto: la única manera de pagar la nómina es que sea asumida por el Ministerio de Hacienda, que el BCV imprima más billetes sin respaldo.

El monumental fracaso de la gerencia petrolera no solo es administrativo y financiero, también abarca las relaciones con los socios, a los que de manera inconstitucional el gobierno de Hugo Chávez cedió en propiedad el subsuelo. El mismo régimen que se niega a otorgarles la propiedad a las familias adjudicatarias de apartamentos de la Gran Misión Vivienda otorgó no concesiones, sino derechos de pertenencia sobre la riqueza petrolera a transnacionales. El colmo es que incumple su parte en el trato y acepta cobrar en especies y no en moneda dura. Vendo negro humo para perfeccionar cortina que oculta fracasos.