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Pedro Llorens

Déjame en paz, amor tirano

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“La obra maestra de la tiranía es la corrupción: el veneno que va cayendo gota a gota sobre el alma de los pueblos, y la entorpece y la engangrena, es la sabiduría de los tiranos”, decía Juan Montalvo (1832/ 1889), un ecuatoriano de temperamento volcánico, como lo llamó Rufino Blanco Fombona… Y aunque en este país todavía no nos hemos puesto de acuerdo sobre si Corazón de mi Patria es tirano, dictador, autócrata o simplemente un mandatario picaroncho, es importante destacar que el personaje al que aludió Montalvo y al que dedicó buena parte de sus panfletos políticos, Gabriel García Moreno, fue conocido como dictador vesánico y teocrático, centralista y conservador, a pesar de haber sido electo y reelecto como él. “Déjame en paz, amor tirano, déjame en paz…”, decía Luis de Góngora en un poema que ahora es pieza de trovadores famosos, en el que preguntaba: “¿Qué buena guía podéis de un ciego sacar… y de un tirano, qué piedad?”.

Del nuestro muy poca piedad podemos sacar, a pesar de que no se han perdido las esperanzas de que se dicten algunas medidas que beneficien, entre otros, a la jueza Afiuni, a los comisarios del 11-A, a los asesores financieros de Econoinvest, al cacique yukpa Sabino Romero que lidera la lucha por las tierras de la sierra de Perijá y al montón de exiliados que hay por todas partes.

Cómo estará el alma de los dirigentes del PSUV que cierran filas en el estrecho círculo formado en torno a Corazón de mi Patria, que hasta los grupos aliados, pretenden darles (no se puede dar lo que no se tiene) lecciones de moral… y les cuestionan, por impresentables (que lo son), a sus candidatos en tres o cuatro estados (como siempre, se quedan cortos)…

Y cómo serán de lambiscones esos dirigentes que en el documento Orientaciones para un Proceso Constituyente y Plan de Desarrollo de la Nación se contempla establecer “puntos de la patria, buzones opina por la patria, mi patria en la web”, lo que francamente los deja muy mal parados: la afectación y el acaramelamiento, el amorcito y el corazoncito que les impone un jefe empeñado en convertirse en una especie de santón a lo Sai Baba, también es propio (junto con la corrupción) de dictadores como el Gabriel García Moreno de Juan Montalvo, cuya autocrática Constitución fue conocida como “carta de esclavitud”. Así, bien pudiera ser llamada la que, seguramente, está cocinando Corazón de mi Patria para poner las cosas en claro y no tener que seguir dependiendo de la trampa, ¿o el fraude? No tienen vocación de servicio, mucho menos de hacer historia.